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Mientras que Colombia continúa dando pasos exitosos en su lucha por reducir el cultivo de coca y la producción de cocaína, Bolivia y Perú van en sentido contrario, registrando de nuevo un aumento en su potencial de cultivo y producción de esta droga. Así lo reveló el martes el más reciente informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, la cual reconoció los avances colombianos y conminó vehementemente a los países consumidores a establecer estrategias interestatales para reducir la demanda de estupefacientes.
“En 2008, la fabricación potencial de cocaína de América del Sur fue de 845 toneladas, 15% menos que en 2007 y el volumen más bajo desde 2003”, asegura el informe. Según sus expertos, esta reducción se debería estrictamente a la disminución de cultivos de coca en Colombia, pues, en Bolivia y Perú, el potencial de producción de cocaína aumentó en 13 y 36%, respectivamente. Incluso, con estos números, Colombia es aún el principal productor de cocaína, con el 48,3% del cultivo mundial de hoja de coca.
Pese a lo ganado en el terreno policivo, la Jife insiste en que todavía la región andina debe profundizar sus programas de prevención y atención al consumo, en momentos en que un millón de personas han buscado ayuda en la materia. También aprovechó para fustigar las propuestas que secundan lo planteado por los ex presidentes César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México) y Fernando Henrique Cardozo (Brasil ), quienes sugirieron el año pasado despenalizar el consumo de drogas suaves, como la marihuana. “Preocupa a la Junta que ese movimiento, si los respectivos gobiernos no lo combaten decididamente, pueda socavar los esfuerzos nacionales e internacionales para luchar (contra el narcotráfico), socava la coherencia y eficacia del sistema de fiscalización internacional de drogas y puede ser mal interpretado por la opinión pública”.
Reconociendo otros avances, la Jife asegura que el consumo de estupefacientes en Estados Unidos se redujo considerablemente en 2008, año en que 35 millones de norteamericanos consumieron algún tipo de drogas. “El abuso de cannabis disminuyó el 29% en el período 1997-2008; el de cocaína, el 36%; el de metanfetamina, el 68%, y el de MDMA (éxtasis), el 52%”, asegura el informe.
Sin embargo, la Junta reconoce que de Canadá hasta Suramérica, pasando por el Caribe y Centroamérica, se han estructurado y afianzado nuevas redes de cultivo y tráfico de estupefacientes que han regionalizado y exacerbado los problemas relacionados con la violencia y el consumo. Señaló, especialmente, el incremento de la violencia pandillera en El Salvador, el aumento del tráfico de heroína en República Dominicana y la llegada a Honduras y Costa Rica de redes de tráfico de seudoefedrina y LSD.
La Jife reconoció el esfuerzo realizado por la República Bolivariana de Venezuela, que en 2008 puso en marcha su Plan Nacional Antidrogas, que le permitió fortalecer su capacidad de vigilancia aérea. Con satélites, Caracas logró en 2008 destruir 220 pistas de aterrizaje clandestinas, utilizadas por las guerrillas y los carteles colombianos que operan en la Orinoquia.