Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Haciendo caso omiso de numerosas peticiones tanto dentro como fuera de China, un tribunal de Pekín condenó en Noche Buena a 11 años de cárcel a Liu Xiaobo, uno de los más prominentes defensores de los cambios políticos en el país asiático, por “incitar a la subversión del poder del Estado”.
Los jueces lo acusan de haber publicado en internet artículos críticos contra el Partido Comunista Chino (PCCh) y haber participado en la redacción de la Carta 08, un manifiesto que pide profundas reformas democráticas, hecho público en diciembre del año pasado en vísperas del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Se trata de la pena más dura dictada en los últimos años contra alguno de los principales disidentes chinos, y pone de manifiesto la represión con que responde el gobierno ante cualquiera que critica la legitimidad del partido.
La sentencia ha sido anunciada dos días después del juicio, que se celebró el miércoles pasado, en unas fechas que las organizaciones de Derechos Humanos denuncian que han sido cuidadosamente elegidas para minimizar la atención de la opinión pública internacional sobre el caso. La esposa del activista, Liu Xia, no fue autorizada a asistir al juicio, que duró menos de tres horas. El tribunal limitó el tiempo de defensa a Liu y sus abogados a 14 minutos, según aseguró uno de éstos.
Estados Unidos, que junto a la Unión Europea ha intervenido en repetidas ocasiones ante las autoridades a favor de Liu, reaccionó con rapidez a la sentencia. “Seguimos pidiendo al gobierno de China que lo libere inmediatamente (…) La persecución de los individuos por la expresión pacífica de sus opiniones políticas va en contra de las normas de Derechos Humanos reconocidos universalmente”, dijo Gregory May, primer secretario de la embajada estadounidense en Pekín.
La Unión Europea expresó su “honda preocupación” por la “desproporcionada” condena. La alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, lamentó la decisión y aseguró que “la condena extremadamente dura de Liu Xiaobo marca una mayor restricción en cuanto a la libertad de expresión en China”.
“Liu Xiaobo va a pasar los próximos 11 años de su vida en prisión, cuando no hacía otra cosa que participar en la reflexión sobre el futuro político de su país. Es una vergüenza”, dijo un portavoz de la organización Reporteros Sin Fronteras.
La vocera de Exteriores china, Jiang Yu, arremetió ayer contra los diplomáticos extranjeros que intentaron, sin éxito, asistir al juicio y los gobiernos que han solicitado la libertad de Liu Xiaobo, y los instó a que “respeten la soberanía judicial de China y dejen de interferir en sus asuntos internos”.