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Aunque efímero, el reciente intento del presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, de instaurar la ley marcial ha desatado una ola de críticas y ha recordado a la población surcoreana las cicatrices de un pasado que muchos esperaban haber superado.
La historia política de Corea del Sur está marcada por una tensión constante entre la estabilidad democrática y los vestigios de un pasado autoritario. Desde su independencia de Japón, el país ha enfrentado una serie de eventos traumáticos que incluyen ocupaciones extranjeras, golpes de Estado, asesinatos y episodios de ley marcial que han moldeado su identidad política y social.
Según Nectar Gan, analista de CNN, para quienes vivieron las eras de Park Chung-hee o Chun Doo-hwan, “la declaración de Yoon sirvió como un recordatorio doloroso de la opresión y el terror de esos tiempos”. A pesar de que Yoon justificó su decisión bajo la amenaza de una supuesta inestabilidad provocada por la oposición, “su declaración no fue más que un torpe intento de golpe de Estado”, como señaló un análisis de The Spectator.
Ahora, Yoon se enfrenta a una salida deshonrosa y humillante, lo cual no es una anomalía en su país, pues muchos de sus predecesores también cayeron en desgracia al dejar el cargo de presidente.
Syngman Rhee (1948–1960)
El mandato del primer presidente de Corea del Sur terminó abruptamente tras masivas protestas ciudadanas en 1960, conocidas como la Revolución de Abril, que lo obligaron a renunciar y exiliarse en Hawái. Su gobierno se caracterizó por prácticas autoritarias, corrupción y manipulación electoral, lo que provocó un gran descontento público.
Yun Bo-seon (1960–1962)
Lugo de que Rhee escapó, Yun Bo-seon asumió la presidencia, pero tuvo un mandato débil debido a las limitadas atribuciones del cargo bajo un sistema parlamentario. Fue derrocado en 1962 por un golpe militar liderado por Park Chung-hee, quien posteriormente consolidó su control político en el país.
Park Chung-hee (1962–1979)
Park Chung-hee llegó al poder mediante un golpe militar y gobernó con mano dura durante 17 años. Lideró un proceso de industrialización acelerada, pero su régimen fue autoritario y enfrentó fuertes críticas por la represión. Fue asesinado en 1979 por Kim Jae-gyu, su jefe de inteligencia.
Choi Kyu-hah (1979–1980)
Asumió la presidencia tras el asesinato de Park Chung-hee. Su mandato fue breve, ya que fue depuesto en 1980 por un golpe militar liderado por Chun Doo-hwan. Este período estuvo marcado por la incertidumbre política y la represión de movimientos democráticos.
Chun Doo-hwan (1981–1988)
Llegó al poder tras un golpe militar y gobernó con severidad. Declaró la ley marcial, arrestando a opositores, cerrando universidades, prohibiendo actividades políticas y reprimiendo a la prensa. Esa fue la última vez que se declaró la ley marcial en Corea del Sur. Se le atribuyen masacres como la de Gwangju en 1980. Tras dejar la presidencia, fue condenado a muerte en 1996 por crímenes durante su mandato, aunque su sentencia fue conmutada a cadena perpetua y luego reducido su tiempo en prisión.
Roh Tae-woo (1988–1993)
Este general fue el primer presidente elegido democráticamente tras décadas de autoritarismo. Supervisó una transición hacia la democracia al aceptar demandas de elecciones democráticas directas en 1987, lo que marcó un punto de inflexión en la política surcoreana. Sin embargo, después de su mandato, fue condenado a 22 años de prisión por corrupción y crímenes relacionados con la represión bajo su predecesor, Chun Doo-hwan, pues tenía varias conexiones con el régimen militar.
Kim Young-sam (1993–1998)
Fue el primer civil en asumir la presidencia tras décadas de gobiernos militares. Como presidente, lideró juicios contra sus predecesores Chun Doo-hwan y Roh Tae-woo. Había sido encarcelado anteriormente durante la presidencia de Park Chung-hee por su activismo prodemocrático.
Kim Dae-jung (1998–2003)
Fue un líder democrático y ganó el Premio Nobel de la Paz en 2000 por su política de reconciliación con Corea del Norte. Antes de ser presidente, fue encarcelado bajo Park Chung-hee y fue condenado a muerte por Chun Doo-hwan, aunque posteriormente fue perdonado.
Roh Moo-hyun (2003–2008)
Fue presidente con un enfoque reformista, pero su mandato enfrentó varios intentos de impeachment, que la Corte Constitucional anuló. Tras dejar el cargo, fue investigado por corrupción y, tras enfrentar una crisis emocional y política, se suicidó en 2009.
Lee Myung-bak (2008–2013)
Este líder conservador fue condenado por corrupción después de su mandato, enfrentando cargos relacionados con sobornos y abuso de poder. Fue sentenciado a 15 años de prisión en 2018, marcando otra caída de un expresidente surcoreano.
Park Geun-hye (2013–2016)
Se convirtió en la primera mujer presidenta de Corea del Sur, pero fue destituida por corrupción en 2016 tras protestas masivas. Fue condenada a 24 años de prisión por abuso de poder y sobornos. Su caso marcó un hito en la lucha contra la corrupción en el país.
Moon Jae-in (2017–2022)
Es, tal vez, la excepción en la política surcoreana, ya que concluyó su mandato sin enfrentar juicios ni escándalos de corrupción. Su administración es recordada por buscar mejorar las relaciones con Corea del Norte y abordar desigualdades económicas.
Yoon Suk Yeol (2022–presente)
Antes de declarar la ley marcial, Yoon ya se enfrentaba a un posible impeachment. Su mandato ha estado marcado por controversias y tensiones con la oposición política que, con su “intento de golpe”, cuenta con más razones para procesarlo.
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