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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que América del Sur va hacia una «segunda y definitiva independencia», en la ceremonia de suscripción del Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
«En este cambio de época que esta viviendo la región, con todas y todos, con la fuerza de un continente que despierta, vamos por fin a la consecución de nuestra segunda y definitiva independencia», dijo Correa.
El jefe de Estado remarcó la importancia de la defensa de la democracia y en ese sentido recordó que la Unasur, aún sin estar constituida jurídicamente, participó activamente en el apoyo en Bolivia y Ecuador.
América de Sur, en el siglo XXI, dijo, «no tolerará» más a «audaces y criminales» que intenten romper la institucionalidad en las naciones.
Destacó por ello la posición común de los países en su defensa «irrestricta» a la democracia y comentó también la solidaridad de la región para apoyar a naciones necesitadas, como en el caso de Haití, cuando fue azotada por un terremoto.
Envió un saludo «solidario» a Japón por los efectos devastadores del terremoto de la madrugada de hoy y puntualizó que para enfrentar sucesos como el mencionado, se requiere de unidad y trabajo en conjunto, por lo que insistió en que se avance en la constitución de la secretaría suramericana de gestión de riesgos.
Ataviado con un poncho hecho en Ecuador, que también lucieron los cancilleres y delegados suramericanos presentes en la ceremonia, el presidente ecuatoriano aseguró que América del Sur es una región de enormes posibilidades que puede «enfrentar con éxito» los desafíos.
Habló de un «multilateralismo soberano» y que la región no se someterá a presiones externas y definirá su futuro sin directrices internacionales.
«Unidos venceremos al capital», subrayó en su discurso, a pocos metros del monumento a la mitad del Mundo, que marca la línea del ecuador, y remarcó: «nunca más el absurdo de competir entre nosotros».
Correa insistió en la necesidad de propiciar la ciudadanía suramericana, una moneda regional común, así como avanzar unidos en ciencia y tecnología, pues de lo contrario «no habrá futuro ni desarrollo».
El gobernante ecuatoriano, defensor del Socialismo del Siglo XXI, se lamentó del poco avance que ha tenido la propuesta de crear en la región un sistema de solución de controversias en materia de inversiones, que consideró indispensable.
Para Correa, Suramérica es un territorio de paz donde «las fronteras y la armas nada tienen que hacer entre hermanos».
Invocó a América del Sur a construir una «patria en donde la equidad y el amor sean posible», donde haya respeto a los derechos humanos, educación, salud y trabajo digno, entre otros.
Correa, los cancilleres y delegados suramericanos colocaron la primera piedra de la sede de la Unasur, que estará en la ciudad Mitad del Mundo, tras rendir un púbico homenaje en su discurso al fallecido presidente de Argentina, Néstor Kirchner, quien fue el primer secretario de la Unasur.
«No vamos a fallarte América (…) aquí está la primera piedra de la sede de Unasur, es la ramificación de nuestra promesa de construir nuestra segunda y definitiva independencia, de conseguir la unión, la integración con equidad, justicia, libertad y paz», finalizó Correa.
Los discursos de autoridades dieron paso a un acto cultural en el que participaron grupos de los países miembros de la Unasur.
El acto fue abierto al público y la presencia de ciudadanos comunes fue promovida en anuncios colocados en las radios por parte de la Cancillería de Ecuador para dar un carácter popular y de celebración al nacimiento legal de la Unasur.