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La emergencia nuclear que tiene en vilo a Japón y al mundo volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre el uso de la energía atómica para la generación de electricidad. Gobiernos como el alemán y el suizo ya han anunciado la suspensión temporal de la creación de nuevas centrales nucleares. En todo el territorio de la Unión Europea se examina la seguridad de los reactores actuales y se evalúan las consecuencias del accidente de Fukushima. América Latina no ha estado apartada de las discusiones. Más aún cuando recientemente se reactivaron los planes para incrementar el uso de energía nuclear en la región. De este lado del mundo operan seis plantas nucleares en Brasil, Argentina y México, mientras que Venezuela, Ecuador y Chile adelantan gestiones para construir reactores en los próximos años. Ahora, tras la emergencia en Japón, voces a favor y en contra de las plantas nucleares han despertado un debate que se pensaba dormido. Durante los últimos días, los expertos se han centrado en explicar las consecuencias de posibles desastres naturales. “Lejos del mar y de zona de unión de placas tectónicas, los reactores no corren el riesgo de ser afectados por terremotos o tsunamis; además poseen un diseño diferente de los construidos en Japón”, defiende desde Argentina el gerente de Control de Reactores de la Autoridad Regulatoria Nuclear, Rubén Navarro, quien junto a sus pares de Brasil y México da un parte de tranquilidad a la región. “Hay mucha especulación con la energía nuclear. Lo que sucedió es muy difícil de contener a escala humana”, comenta Rafael Grossi, director general adjunto y jefe de gabinete del Organismo Internacional de Energía Atómica. Para Rubén Darío Sbarato, de la Universidad Tecnológica Nacional de Argentina, la pregunta debe ser qué sucedió en Japón. “Al país que más investigó, que basó todo su sistema energético en la energía nuclear, le está sucediendo esto. Creo que este tipo de energía, ante la crisis de combustibles fósiles, es una clara alternativa para países similares a los europeos, con poco territorio, donde las energías limpias no alcanzan a reemplazar el petróleo y el carbón; más no así para países como los nuestros, con grandes recursos naturales”, señala. Lo cierto es que lo sucedido en Asia comienza ya a tener repercusiones en la región. Desde Brasil, el presidente del Senado, José Sarney, sugirió que será necesario revaluar el papel de las plantas nucleares en la matriz energética de cada país. Asimismo, en Chile, a días de firmarse un acuerdo de cooperación nuclear con el gobierno de Estados Unidos, el gabinete de Sebastián Piñera trabaja para que la emergencia en Japón no afecte las discusiones con el presidente Barack Obama. Al igual que el país nipón, Chile es un territorio de alta actividad sísmica, y se teme que esta condición termine por retrasar o anular el convenio. Por su parte, Ecuador y Venezuela firmaron un tratado de cooperación nuclear con Rusia. Entre tanto, organizaciones ambientalistas aprovechan la coyuntura para manifestarse en contra de la existencia de estas plantas nucleares en América Latina. Una pelea que creían ganada. Ladrones cibernéticos Como consecuencia de la tragedia que afrontan algunas regiones del nororiente de Japón, algunos criminales cibernéticos ya han empezado a salir a flote buscando sacar provecho de la ola de donaciones que comienzan a ser enviadas desde todas partes del mundo. Así pues, a través de correos electrónicos urgentes, los ‘spammers’ se hacen pasar por ONG y entidades gubernamentales con la intención de que las personas abran los mensajes para poder llevar a cabo estafas. También utilizan la historia falsa sobre “un familiar cercano” para llamar la atención del benefactor. Por otro lado, investigadores de la empresa de seguridad informática Symantec encontraron más de 50 dominios con los nombres de “Tsunami en Japón” o “Terremoto en Japón” vinculados a ataques ‘phishing’ y ‘spam’, que permiten extraer información clave sobre las personas. Los mitos del escape de isótopos radiactivos En los últimos días han empezado a circular mensajes a través de diferentes medios en los que se hace un llamado a la población a protegerse de la lluvia en los próximos días. Según esta información, “especialistas de las centrales nucleares han señalado que las partículas radiactivas pueden llegar a la atmósfera y extenderse en todo el mundo por la lluvia causando quemaduras, alopecia e incluso cáncer”. Sin embargo, para el director del grupo de asuntos nucleares del Ministerio de Minas, Jorge Vallejo, esas afirmaciones carecen de fundamento. “Primero, los niveles de radiactividad identificados son leves; segundo, las partículas emitidas que se han hallado no son perjudiciales para los humanos y, tercero, nosotros estamos a miles de kilómetros de Japón y ni siquiera en la catástrofe de Chernóbil llegó más allá de 10 km”, aseguró. De igual manera, Vallejo afirmó que por el momento es imposible que los alimentos de ese país estén contaminados.