Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el hecho y le advirtió a ese país que la prueba violó las resoluciones del organismo. Se esperan sanciones.
Una profunda seriedad se apoderó de Vitaly Churkin, embajador de Rusia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, al leer la resolución con la cual el organismo calificó de “clara violación a sus resoluciones” la prueba nuclear efectuada el lunes por el régimen comunista de Pyongyang.
El mundo comenzó a sentir miedo hacia las 10 de la mañana, hora asiática, cuando la agencia meteorológica surcoreana registró un temblor de 4,7 grados en la escala de Richter y cuyo epicentro fue ubicado en la ciudad Kilju, en su vecino del norte.
Horas después, el régimen comunista norcoreano anunció al mundo que había concluido su “exitoso” ensayo nuclear subterráneo sin la detección de fuga radiactiva alguna. Para celebrar el acontecimiento histórico, el segundo desde 2006, los militares lanzaron varios misiles de corto alcance.
La satisfacción de Pyongyang contrastó con el rechazo que estalló en los gobiernos de la región. Su principal aliado, China, a través de un comunicado de su Cancillería, se opuso “de manera decidida” a esta nueva prueba.
La siguiente queja vino desde Moscú, donde Natasha Timakova, portavoz del Kremlin, advirtió que “los inductores de la decisión de realizar ensayos nucleares son responsables ante la comunidad internacional”.
Ese sentimiento se propagó rápidamente por todo el mundo. “Lo ocurrido es una rotunda violación del derecho internacional”, declaró el presidente estadounidense, Barack Obama, al tiempo que su homólogo francés, Nicolás Sarkozy, pidió sanciones más fuertes en contra del régimen militar de Pyongyang.
La ONU aún analiza las medidas a tomar, que implicarían la prohibición para los líderes norcoreanos de viajar al exterior y el congelamiento de sus cuentas bancarias internacionales.
Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Rusia reveló que el ensayo nuclear norcoreano alcanzó una potencia de 20 kilotones, cinco más que los registrados en 2006.