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Dos carros bomba explotaron en Bagdad

Los atentados dejan 132 muertos y  520 heridos. Barack Obama repudió lo ocurrido.

25 de octubre de 2009 – 04:00 p. m.

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El vocero del gobierno iraquí, Ali al-Dabbagh, se encontraba en el hotel Al-Mansour, cerca de la zona verde, corazón de Bagdad, cuando sonó el primer bombazo. Vidrios cristalizados cayeron sobre él y sus compañeros de reunión, mientras una inmensa nube gris se levantaba cerca del complejo de edificios donde se encuentra el Ministerio de la Policía.

Pocos minutos después, un segundo autobús bomba, operado por un terrorista suicida, explotó llegando a un edificio de la gobernación provincial de Bagdad.

De inmediato las calles del centro se inundaron y las ambulancias irrumpieron para rescatar a decenas de heridos que buscaban salir de los escombros. Decenas de cadáveres calcinados también se encontraban entre las ruinas, convirtiendo la jornada en el ataque más sangriento en Irak durante los últimos dos años.

Según las hipótesis de la Fuerza Pública, el atentado habría sido perpetrado por miembros de Al-Qaeda o militantes del ilegal partido Baath, antigua organización política de Sadam Hussein.

 En un comunicado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mostró su “dura condena” por “estos atroces ataques al pueblo iraquí”. “Estos intentos de hacer descarrilar el progreso de Irak no van con el coraje y la resistencia del pueblo iraquí, ni con su determinación para dotarse de instituciones fuertes”.

El 14 de agosto de 2007, cuatro camiones bomba acabaron con la vida de 250 personas en la provincia de Nínive, el más sangriento en la historia del país tras la invasión de Estados Unidos. Desde entonces, tras seguir una estrategia de establecimiento de alianzas con líderes locales, las fuerzas norteamericanas retomaron varios bastiones de la insurgencia y lograron reducir considerablemente la violencia en el país.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, ha insistido en que el país está listo para la retirada norteamericana, que en un año sacará 70 mil unidades del país, para luego evacuar otras 50 mil antes de 2011, como fuera una de las más importantes promesas de campaña de Obama.

El ataque del domingo, sin embargo, es una nueva alerta sobre la inestabilidad en Irak, en momentos en que las fuerzas norteamericanas ya comienzan su retirada. Con este ya son dos los atentados en los últimos dos meses, que han cobrado la vida de más de 100 personas. En agosto, dos carros bomba que estallaron frente a los ministerios de Finanzas y Relaciones Internacionales acabaron con la vida de 122 civiles iraquíes.

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