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Estados Unidos criticó fuertemente este martes al ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, quien afirmó que el ataque con armas químicas en Siria el 21 de agosto fue «una provocación».
Lavrov «está nadando a contracorriente de la opinión pública internacional pero, más importante, contracorriente los hechos», dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki.
Las declaraciones llegan pocos días después de que Estados Unidos y Rusia lograran un acuerdo para la eliminación de las armas químicas en Siria para mediados de 2014.
Psaki dijo que el informe elaborado por expertos de la ONU que fue divulgado «confirma de manera inequívoca que armas químicas, incluido el agente nervioso sarín, fueron utilizadas en Siria».
«Todos sabemos eso. Pero basados en nuestra visión preliminar de la información contenida en el informe, varios detalles cruciales confirman la culpa del régimen de Bashar al Asad» en el ataque, agregó.