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De acuerdo con los canales de televisión NBC y WABC, el tiroteo tuvo lugar alrededor de las cuatro de la mañana (hora local) dentro del supermercado Pathmark. El periódico local The Absury Park Press citó al alcalde de Old Bridge, Owen Henry, diciendo que el atacante era un exmarine que llegó al supermercado usando traje de camuflaje y portando un rifle de asalto Kalashnikov y una pistola. El veterano mató a un hombre de 23 años y a una mujer de 18, y luego se disparó, según las declaraciones del político. El atacante habría trabajado en el supermercado durante unas dos semanas, según el reporte, que también indica que los empleados de la tienda estaban aparentemente reponiendo mercadería en las estanterías cuando inició el tiroteo.
El tiroteo se produce exactamente una semana después del ocurrido en las inmediaciones del Empire State Building de Nueva York, donde un hombre identificado como Jeffrey Johnson mató a un excompañero de trabajo, Steven Ercolino, antes de ser abatido por la Policía en un cruce de fuego que dejó un total de nueve heridos.
El 20 de julio Estados Unidos se conmocionó luego de que un joven de 24 años asesinara a doce personas e hiriera a 58 en un cine de Aurora, en Denver, Colorado, en una sesión de medianoche del estreno de la película de Batman, «The Dark Knight Rises». Dos semanas más tarde, el 5 de agosto, un tiroteo en un templo sij en Wisconsin (norte) dejó seis muertos y tres heridos, además del agresor, un exespecialista del ejército estadounidense de 40 años de edad que se suicidó. El 13 de agosto, un sexagenario y un agente de policía murieron y otras cuatro personas resultaron heridas cerca de una universidad del estado de Texas, en un tiroteo perpetrado por un hombre que resultó a su vez abatido.
Si ninguno de los cuatro incidentes son comparables, todos tienen como punto en común un controvertido tema: el permiso de posesión de armas por parte de civiles en Estados Unidos y los riesgos que conlleva esta tradición muy defendida por algunos sectores del país.
Un buen número de activistas asegura que la venta de armas es causante de la ola de violencia que invade al país norteamericano. Datos de los propios fabricantes de armamento divulgados en 2010 y citados por la organización Just Facts, revelan que en EE.UU. aproximadamente 300 millones de armas de fuego están en manos de civiles –en el país hay alrededor de 311 millones de habitantes–. Los defensores de la venta de armamento, especialmente los miembros de la Asociación Nacional del Rifle, indican por su parte que éstas no son por sí mismas las causantes de las muertes, “del mismo modo que la venta de automóviles no es la causante de los accidentes de tráfico”.
«El argumento de que las armas no matan gente sino que la gente mata gente es una de las más cosas más falsas que se puede decir. Es una persona la que aprieta el gatillo, pero si no tuviera un arma…. Somos el único país desarrollado del mundo con este problema», señalaba hace una semana el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, firme defensor de un duro control de armas.
«Uno sólo puede preguntarse dónde tendrá lugar el próximo tiroteo. Pero sabe que va a ocurrir», afirmaba el Centro de Políticas contra la Violencia tras el incidente en el Empire State. Y tenía razón, en sólo ocho días y a unos cuantos kilómetros de distancia ocurrió lo premeditado.