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Miles de egipcios acuden este viernes a la plaza Tahrir de El Cairo para participar en una nueva manifestación que se desarrolla con escasas medidas de seguridad y con muestras de apoyo al nuevo primer ministro, Esam Sharaf.
La jornada fue inicialmente convocada como “Día de la Insistencia” para exigir la renuncia del Gobierno de Ahmed Shafiq, que fue nombrado por Hosni Mubarak, pero Shafiq renunció el jueves y fue reemplazado por un crítico del régimen anterior, Sharaf.
“Sharaf es bueno, porque apoyó a los manifestantes en Tahrir y con él las cosas cambiarán en Egipto”, declaró a Efe Ahmed Abdeluahad, uno de los manifestantes que se encontraba en ese lugar del centro de la capital.
“Pero estamos aquí porque queremos que la Seguridad del Estado se marche, aunque también para mostrar nuestro apoyo a Sharaf”, agregó Abdeluahad.
El mantenimiento de Shafiq como primer ministro, cargo para el que fue designado por Mubarak el 29 de enero, pocos días antes de que presentara su renuncia, el 11 de febrero, había generado recelos entre la oposición al considerar que los gobernantes militares que heredaron el poder mantenían la continuidad del régimen anterior.
En la plaza de Tahrir, epicentro de la rebelión que se desató en Egipto el pasado 25 de enero y que acabó con el régimen de Mubarak, las medidas de seguridad eran este viernes mucho más relajadas que en otros viernes anteriores.
De hecho, han desaparecido del principal acceso a la plaza, un puente sobre el Nilo, los tanques que estaban presentes en ese lugar cuando se desarrolló otra masiva manifestación el viernes de la semana pasada para exigir una transición política más rápida.
Tampoco estaban los militares que, junto a los civiles de las organizaciones convocantes de las protestas, cacheaban a las personas que querían acceder a la concentración en Tahrir.
Este viernes, en cambio, seguía ese cacheo, pero a cargo únicamente de civiles, que también requerían la identificación de las personas que querían entrar en la plaza Tahrir.
En Tahrir (Liberación, en árabe), por otra parte, seguía el ambiente de los últimos días, con tenderetes montados para vender banderas o camisetas con leyendas alusivas a la rebelión popular.
Este viernes también había en el centro de la plaza una exposición fotográfica con imágenes de la revuelta.