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Al menos 640 nigerianos están dispuestos a abandonar Sudáfrica, tras repetirse este domingo los disturbios y saqueos con tintes xenófobos en Johannesburgo, informó hoy la presidenta de la Comisión de Nigerianos en la Diáspora, Abike Dabiri-Erewa.
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El último brote de violencia ha causado ya dos fallecidos y cinco heridos, que se suman a las diez víctimas mortales confirmadas desde que empezaran los altercados el 1 de septiembre, cuando comercios y tiendas de extranjeros, pero también de sudafricanos, fueron atacadas.
En un mensaje en el diario local «The Punch», Dabiri-Erewa detalla que los retornados serán evacuados por la compañía nigeriana privada Air Peace en dos vuelos a partir de este miércoles.Por su parte, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, confirmó hoy en su cuenta de la red social Twitter el inicio de esta repatriación voluntaria y apuntó que la violencia «podría afectar negativamente la imagen y posición de Sudáfrica como uno de los países a la cabeza de África».
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«Hemos planificado la evacuación voluntaria inmediata de todos los nigerianos en Sudáfrica dispuestos a regresar a sus hogares. Me he dirigido a las agencias relevantes para asegurar que esto se haga de manera rápida y eficiente», puntualizó Buhari.
Nigeria, uno de los países cuyos ciudadanos radicados en Sudáfrica se han visto más afectados por los saqueos y disturbios, se había mostrado especialmente crítica con la situación y envió la semana pasada a un representante gubernamental para analizar la crisis con las autoridades sudafricanas.
Buhari indicó hoy que ha recibido el informe del enviado especial y aseguró que continuará ejerciendo «presión sobre el Gobierno sudafricano para que tome medidas concretas y visibles a fin de parar la violencia contra ciudadanos de otras naciones africanas».
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El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, volvió hoy a condenar los ataques y subrayó que no permitirá que «la ilegalidad y la violencia esporádicas perturben la seguridad y los medios de vida de millones de sudafricanos y la mayoría de los extranjeros en nuestro país que respetan la ley y tienen derecho a llevar unas vidas y negocios en paz».
Si bien hoy la situación permanece en calma, según confirmó a Efe Wayne Minnaar, portavoz de la Policía Metropolitana de Johannesburgo, estos brotes de violencia se repiten con cierta frecuencia en Sudáfrica, especialmente en esa ciudad y su cinturón metropolitano, habitada por población de bajos recursos.
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Pese al pobre desempeño de la economía sudafricana en los últimos años y el alto desempleo (29 %), Johannesburgo es un foco de atracción de inmigrantes de la región, sobre todo de Mozambique, Zimbabue y Lesoto, en busca de un futuro mejor en el corazón financiero de la nación más desarrollada de África.
Los graves problemas sociales -en una de las naciones más desiguales del mundo- provocan, sin embargo, tensiones subyacentes que estallan periódicamente contra las comunidades de inmigrantes, usadas como cabeza de turco, pese a que la minoría blanca todavía controla la mayor parte de la riqueza del país.
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