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Si hay algo que ha sido imposible de erradicar desde el inicio de la ocupación de Wall Street es el miedo. Sin duda, no aquel por el acoso policial del que han sido víctimas los manifestantes, ni por la hostilidad proveniente de diversos sectores de la sociedad; más bien se trata del miedo latente que ha tenido el movimiento de ser cooptado por el sistema político tradicional al que combate.
Al parecer tal preocupación se convirtió en realidad esta semana, luego de que Working America, un conglomerado sindical con más de diez millones de miembros en todo el país y el cual ha prestado apoyo logístico al movimiento Occupy Wall Street en distintas ciudades, saliera con una lista de demandas a nombre del 99% de la población.
En la lista, reclaman los visitantes de Zuccotti Park, se ven encarnadas las típicas demandas electorales, como acabar con los recortes de impuestos de la era Bush, extender el seguro de desempleo, acabar con la especulación bancaria, aprobar un plan de rescate al sector de la vivienda, así como revocar la noción de sujeto de derecho que mantienen las corporaciones en los Estados Unidos.
Si bien todas estas son preocupaciones propias de los indignados en Nueva York y el resto del país, para muchos de ellos está claro que el objetivo es hacer política con el movimiento. “Que los sindicatos se unieran a nuestra causa fue una victoria en el momento en que necesitábamos llevar a miles de personas a las calles. Ahora están pasando la cuenta cobro” dice Joseph Noa, uno de los tantos indignados neoyorkinos, al comentar sobre el volante que circula por internet con “las nueve demandas del 99%”.
Mientras se espera una explicación de Working America al respecto, miembros de Occupy Wall Street aclaran una y otra vez que no existen demandas oficiales. “Aquí estamos construyendo un diálogo nacional, y lo que pretenden estas organizaciones es capitalizar políticamente a un movimiento que no pertenece a nadie”, añade Noa, trabajador independiente de 37 años.
Por otra parte, SEIU, otro de los grandes sindicatos de Estados Unidos, que a su vez ha apoyado logísticamente al movimiento, acaba de anunciar, justo como lo hizo en el 2008, su apoyo a Barack Obama para las elecciones presidenciales del próximo año, reconociéndolo en su comunicado como un candidato que lucha por el 99% de la población.
“Asegurar que un político que es elegido gracias a las donaciones de las grandes corporaciones va a luchar a muerte por el interés colectivo es faltar a la verdad” explica Logan Samson, estudiante de historia de la universidad de Nueva York, y añade: “no es coincidencia que sin haber comenzado la campaña presidencial Obama haya recaudado más dinero de los contribuyentes que todos los candidatos republicanos juntos”.
El comunicado de SEIU tiene molestos a muchos dentro y fuera de Zuccotti Park, donde siempre se ha dejado en claro que no hay interés alguno en apoyar ningún tipo de candidatura. “Estamos acá debido a la inoperancia y corrupción del sistema político; por eso, permitir que los sindicatos, auspiciadores por naturaleza del partido demócrata, propongan una lista de demandas en nuestro nombre es completamente ajeno a nuestros intereses, y lo es mucho más que respalden una candidatura”, añade Samson.
Para muchos, este es sólo el inicio de una larga temporada electoral en la que se verán diferentes intentos de permear el movimiento del 99%. Por ahora, la única solución, añaden los indignados, es mantenerse firmes para evitar que los politiqueros pesquen en río revuelto.
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Heather Carpenter, estudiante de enfermería, y su novio, el colombiano Julio Jiménez, acaban de radicar una demanda federal contra el departamento de Policía de Nueva York luego de que el pasado 15 de octubre fueran arrestados junto a otros 20 manifestantes dentro de una sucursal de Citibank en Greenwich Village.
Ron Kuby, abogado de la pareja, dijo que sus defendidos salían del banco luego de cerrar sus cuentas bancarias, en sentido de protesta por los altos costos de sus transacciones, cuando fueron señalados por la policía como manifestantes, esposados y llevados de forma violenta al interior del banco. Los dos fueron acusados de entrar sin autorización en propiedad privada y resistencia al arresto.