Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El senador por Arizona logra consolidarse en estados clave, como Florida y Ohio. Tradicionalmente quien obtiene el triunfo en este territorio, se convierte en el presidente de los estadounidenses. Por eso los candidatos gastan más tiempo y dinero en este lugar.
Las elecciones están en su recta final y quedan aún varios estados por decidir, pero uno de ellos es el más apetecido por ambos candidatos: Ohio. Aunque los territorios en disputa incluyen a Florida y Pennsylvania —dos de los que más votos electorales aportan— ningún lugar del país ha recibido más atención estas últimas semanas. Históricamente, Ohio indica quién va a ganar las elecciones. Las razones son varias.
Primero, Ohio tiene una cantidad de votos electorales importante. De los 50 estados de la Unión, éste ocupa el séptimo lugar con 20. De acuerdo con analistas estadounidenses, en el territorio de los Grandes Lagos resulta clave la presencia mediática de los candidatos. Pero es a los republicanos a quienes más les importa ganar en este lugar, muy disputado en los comicios de hace cuatro años. Desde que Abraham Lincoln ganó en 1860, ningún republicano ha ascendido a la Casa Blanca sin vencer aquí.
John McCain lo sabe y en los últimos días intensificó su campaña en Ohio. Aunque Barack Obama va ganando por cerca de 4 puntos, el candidato republicano no pierde la esperanza de retomar la ventaja. Si no gana Ohio sería devastador.
Clase media
La mayoría de los estadounidenses se consideran de clase media, y en un difícil momento económico, este es el grupo que más se siente vulnerable, pues dependen de los empleos que peligran con la crisis. Y es Ohio el que más se identifica con este grupo demográfico. Por eso la retórica de los candidatos se ha centrado en ellos. Es la razón de ser del personaje republicano ‘Joe el plomero’ y del discurso económico de Obama que promete “un plan económico de rescate para la clase media”.
Finalmente, Ohio es un estado que en gran medida indica la tendencia de voto nacional: el 80% de la población es blanca y un 12% es afroamericana. La nación tiene una proporción casi idéntica: 85% a 13%. Este estado es una especie de oráculo electoral, pues quien gane aquí, usualmente se queda con la Presidencia.
Ambas campañas tienen clara la importancia de Ohio. Precisamente por eso ambos bandos han gastado más en publicidad en este estado que en cualquier otro y tienen ejércitos de abogados y voluntarios pendientes de cualquier fraude. La noche del martes los candidatos, los medios, los electores y el mundo estarán enfocados en este territorio.
Ohio, el estado que aseguró en 2004 la victoria del actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, parece que en esta oportunidad les aguará la fiesta a los republicanos. Según las encuestas, McCain tiene todavía mucho camino por recorrer y muy poco tiempo para hacerlo. ¿Se le hará el milagro?