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Por segundo año consecutivo todo parece indicar que el premio Nobel de Paz será entregado a un defensor o defensora del medioambiente o de la salud. De la lista de 318 candidatos, entre personas y organizaciones, parece poco probable que personajes como Donald Trump o Vladimir Putin se lleven el premio, mientras que otros, como Greta Thumberg o Tedros Adhanom, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ganan fuerza en la recta final. También ha comenzado a sonar el nombre de Alexéi Navalni, opositor ruso que hace unas semanas sufrió un evenenamiento que por poco le cuesta la vida.
La adolescente sueca comenzó hace poco más de dos años una huelga escolar semanal frente al Parlamento de su país pidiendo medidas contra el cambio climático, una acción que ha dado origen al movimiento global “FridaysForFuture” (Viernes por el Futuro).
Desde entonces, la joven se convirtió en uno de los íconos a nivel mundial que lucha contra el cambio climático, uno de los temas más importantes en la actualidad. Ha sido recibida por líderes mundiales, intervino hace una semanas en la Cumbre de Acción Climática de la ONU. De lograr el premio se convertiría en la ganadora más joven en la historia del Nobel, superando a la paquistaní Malala Yousafzai, que obtuvo el premio de la Paz en 2014 a los 17 años.
Sin embargo, cada vez que un defensor medioambiental gana terreno se comienza a cuestionar, pues para muchos critican que un Nobel “medioambiental” juegan los criterios que en su día dejó escritos para el premio el magnate sueco Alfred Nobel, su creador: debe reconocer a quienes contribuyan “al hermanamiento de los pueblos y a la eliminación o reducción de armamento, así como formar o impulsar congresos de paz”.
También entra en la lista Navalni, abogado de 44 años y uno de los críticos más duros contra el Kremlin, quien el pasado agosto regresaba en avión de Tomsk a Moscú cuando empezó a sentirse mal. El aparato tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Omsk, en Siberia. El opositor fue ingresado en el hospital, en la unidad de cuidados intensivos, donde está en coma y conectado a un respirador artificial. El opositor ya se encuentra e recuperación, pese a que su apariencia cambió radicalmente.
En 2008 entró a la política a través de un blog en el cual criticaba duramente a los grandes empresarios rusos por presunta corrupción. Nunca ha podido presentarse a elecciones, pues en 2018 su candidatura fue invalidada por un presunto caso de malversación de fondos.
Por último está el doctor Tedros Adhanom, quien ha sido una de las figuras más importantes de este año pues ha tenido que lidiar con la pandemia desatada por el coronavirus. Llegó al cargo en 2017 y es el primero elegido por la por la Asamblea Mundial de la Salud. Antes había ejercido cargos públicos en Etiopía, Ministro de Relaciones Exteriores y Ministro de Salud.
Entregas destacadas
Una de las últimas entregas del premio que más revuelo despertó fue la que se le concedió al expresidente estadounidense Barack Obama. Su elección como Premio Nobel de la Paz en 2009, tan solo nueve meses después de su llegada a la Casa Blanca, suscitó cierta incredulidad, aunque todavía gozaba de una gran popularidad en aquel momento.
Once años después, muchos siguen pidiendo, sobre todo en las redes sociales, que se le retire el premio.
El presidente Juan Manuel Santos ganó el premio Nobel de la Paz en 2016 por sus “decididos esfuerzos” por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado, anunció en su momento el Comité Nobel de Noruega.
El premio, según ese fallo, fue un claro apoyo a la decisión de Santos de invitar a todas las partes a participar en un amplio diálogo nacional para que el proceso de paz no muriera, después de que ganara el “no” a los acuerdos de paz firmados con las FARC en el plebiscito del 2 de octubre de ese año.
Malala Yousafzai fue otro los casos más destacados. La joven sobrevivió en 2012 a un intento de asesinato a manos de talibanes paquistaníes cuando regresaba a su casa después de la escuela. Tras haber sido tratada en Inglaterra, donde reside desde entonces, se convirtió en una defensora del derecho a la educación para los niños.