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Y podría cambiar aún más a partir de la próxima semana, cuando salga en libertad después de que las autoridades iraquíes redujeran su sentencia por buen comportamiento. Según ha reportado la cadena de televisión Al-Baghdadia, donde Al-Zeidi trabaja, a sus oficinas han llegado todo tipo de ofrecimientos para premiar la osadía del reportero.
Desde Marruecos, un hombre llamó para ofrecer a su hija en matrimonio, mientras que otro puso a su disposición un caballo con montura de oro; en Arabia Saudita, otro admirador desea pagar US$10 millones por sus zapatos, y Quresh Khan Buneeri, un negociante de Bahrein, anunció que conducirá hasta Bagdad su limusina para entregársela al periodista.
Sus empleadores decidieron no quedarse atrás, y le regalarán una casa de cuatro alcobas y un carro.
Estas muestras de cariño tienen una razón. “Lo que hizo lo hizo por los árabes, no sólo los iraquíes, porque Bush fue la razón de todos los problemas para el mundo árabe”, le dijo Ahmed Jouba, un palestino que pagó su defensa legal, al diario británico The Guardian.
Por lo pronto, Al-Zeidi ha anunciado que quiere dejar el periodismo para administrar un orfanato.