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El país del no gobierno

Bélgica cumplió un año sin gobierno y se convirtió en el país con la ausencia de poder más larga de la historia reciente.

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Son 365 días sin gobierno. Este lunes Bélgica cumple un año sin gobierno, una historia que comenzó el 13 de junio de 2010, cuando las elecciones entregaron el 30% de los votos  al partido independentista, la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), que al final de la jornada resultó ser el grupo más votado. No obstante, el estrecho margen de diferencia con su antagonista histórico, el Partido Socialista Francófono, le negó a los victoriosos tener la autonomía suficiente para conformar un gobierno acorde a sus intereses y administrar en solitario.

La necesidad de llegar a un consenso negociado, con cuotas políticas provenientes de ambas facciones, fue una solución que se hizo obligatoria entonces, pero que aún no se cumple. Es más, hasta el momento no existe la voluntad para si quiera dar el primer paso en un proceso diálogo. Más que la política, están en juego asuntos de culturales, de lenguaje y de nacionalismo. El país está dividido en dos: al norte el pueblo flamenco se agrupa en Flandes y sus alrededores y al sur, los francófonos tienen en Valonia lo que podría llamarse su capital.

La contienda ha llegado a punto de intransigencia también debido a las intenciones independentistas de la N-VA. Sus dirigentes exigen que, para dar inicio a un proceso de diálogo,  se lleve a cabo una reforma estatal que otorgue mayor autonomía a las regiones, un pedido que para los francófonos amenaza la soberanía territorial del estado belga. “Los flamencos desean reformar el país, entre otras cosas, porque están convencidos de que la fuerte economía de Flandes ampara a una no tan fuerte economía francófona”, explica en diálogo con El Espectador, Rolf Falter, periodista político belga.
Más allá de cualquier conjetura y de inclinación ideológica, la realidad ya ha puesto a Bélgica a la cabeza de un record, si se quiere, poco apetecido: es el país con la ausencia de gobierno más larga de la historia reciente. Hasta hace poco más de dos mes el puesto pertenecía a Irak, un país que el año pasado y en la salida de una guerra, tardó 289 días en instaurar su gobierno después de las elecciones.

Lo único que hasta ahora parece rescatable de toda esta crisis, es que aunque el gobierno permanece acéfalo, el país sigue estable bajo el gobierno en funciones de Yves Leterme, el primer ministro transitorio que por ahora ignora hasta cuándo permanecerá en el poder y pide a ambos partidos terminar con la situación. La economía nacional se ha mantenido sólida a pesar de la crisis y el orden civil hasta ahora no desemboca en la violencia.

El malestar social desde ambos lados de la población no ha estado al margan de la coyuntura. En este año diversas manifestaciones, que han llegado a agrupar a más de 30.000 personas en las calles, han pedido por conversaciones definitivas entre los dos partidos. Movimientos sociales de jóvenes que prometieron no cortarse la barba hasta que un gobierno completo se haga cargo de la nación o miles de personas que se agrupan en las redes sociales con el mismo pedido y bajo diferentes nombres. Incluso, la diputada Marleen Temmerman, propuso en el senado una abstinencia sexual generalizada, para encontrar el camino hacia una administración de condiciones ni reservas.

“Presumo que todo esto terminará con el adelanto de unas nuevas elecciones en los próximo meses. El diálogo está coartado por divisiones profundas y los egoísmos de los partidos. Hasta ahora, solo la gente y por la vía de la mayoría, sería capaz de retirar todas estas taras”, concluye Faltar.

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