Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“La visita a Jordania fue muy satisfactoria pues han quedado superadas las incomprensiones con el Islam”. Así describió Federico Lombardi, portavoz vaticano, la primera etapa de la gira por Oriente Medio del papa Benedicto XVI, quien abandonó el país luego de celebrar una misa ante 25.000 personas. Convencido de su éxito, el Pontífice llega este lunes a Tel Aviv, en donde será recibido por el presidente y el primer ministro de Israel, Shimon Peres y Benjamin Netanyahu.
Y es aquí en donde Benedicto XVI hará gala de toda su diplomacia, pues buena parte de los judíos no aprobaron su visita por cuenta del cura que negó la existencia del holocausto y desató un cisma entre la iglesia judía y la católica.
El momento en que llega el Papa no será fácil, pues el único tema del que se habla desde este domingo es de un supuesto plan del gobierno israelí para apoderarse de Jerusalén, la ciudad sagrada en la que confluyen las tres religiones: judaísmo, catolicismo y musulmanes. Según el grupo israelí Ir Amim, que trabaja en favor de la coexistencia en Jerusalén, “el plan israelí es adueñarse de la zona en ocho años”. Ante el peligro de hablar de ese espinoso tema, el Vaticano aclaró el domingo que la visita de Benedicto “no es política”.