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Los fiscales de los Estados Unidos cada vez más atraviesan las fronteras en sus investigaciones sobre sobornos, evasión fiscal, manipulación de índices financieros y hasta corrupción en el fútbol mundial. Pero un dentista acusado de lavado de dinero podría hacer que esas pesquisas sean más difíciles de llevar a la práctica.
Robert Bandfield, de 71 años, ciudadano estadounidense que décadas atrás ejerció la odontología en Canadá, está acusado de ser el cerebro de una estafa financiera de US$250 millones en Belice mediante la cual presuntamente se vendieron compañías falsas a inversores de los EE.UU. y otros países para facilitar operaciones ilegales de trading, evasión fiscal y lavado de dinero. Bandfield niega los cargos y sostiene que no debería permitirse a los EE.UU. presentar pruebas recogidas en lo que, según él, fue un allanamiento ilegal de su oficina en el país centroamericano.
Bandfield, cuyo juicio debe comenzar el 31 de mayo en Brooklyn, Nueva York, afirma que agentes de los EE.UU. orquestaron un allanamiento en el cual la policía de Belice secuestró documentos en forma indiscriminada. Eso violaría la prohibición de la Constitución estadounidense de efectuar allanamientos y confiscaciones no razonables, explicó. Si tiene éxito, su caso podría crear complicaciones en una cantidad creciente de investigaciones transfronterizas, incluidas una sobre la FIFA, el organismo rector del fútbol, y otra sobre sobornos en la petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela SA.
Un fallo a favor de Bandfield podría obligar a los investigadores estadounidenses a reconsiderar la forma de trabajar con la policía de otros países para que los fiscales no queden atados de pies y manos en los juicios futuros, explicó Matthew L. Schwartz, abogado defensor del estudio Boies Schiller & Flexner LLP.
El delito se internacionaliza
“No se debe usar a funcionarios extranjeros para evadir las exigencias de la Constitución de los EE.UU.”, dijo el abogado. “Esta cuestión se vuelve más importante cuanto más se internacionaliza el delito y más coordinación hay entre autoridades a través de las fronteras”.
Cómo fue que un dentista terminó en el centro de un presunto plan de evasión fiscal y lavado es un curioso subtexto para la reciente campaña estadounidense contra los denominados armadores de sociedades, que presuntamente ayudan a inversores a alojar dinero en estructuras comerciales offshore para eludir impuestos o guardar el anonimato. Bandfield, que está preso, no accedió a efectuar declaraciones a través de su abogado. Sus familiares no respondieron los mensajes que se les enviaron.
Bandfield fue detenido en Miami el 9 de septiembre de 2014. Ese mismo día, la policía de Belice allanó su oficina y se llevó más de 200 cajas de documentos, o, como dicen sus abogados, “prácticamente todo lo que no estaba clavado al piso”. Los registros fueron entregados más tarde a los fiscales estadounidenses, agregaron los abogados.
El allanamiento ahora es parte del ataque de Bandfield a la causa estadounidense. En sus presentaciones judiciales, Bandfield dijo que las pruebas muestran que Estados Unidos tuvo un papel importante en coordinar lo que califica de allanamiento ilegal en Belice y que los fiscales de los EE.UU. se niegan a devolver documentos que podrían dar más fuerza a su alegato.