Publicidad

El último vals con Gadafi

Los países europeos que hoy lideran la incursión militar coronan la lista de ventas de armas hechas al régimen libio.Nicolás Sarkozy fue uno de los primeros presidentes en firmar acuerdos armamentistas con el dictador.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La semana pasada Dmitri Medvédev, el presidente de Rusia, y Vladimir Putin, su primer ministro, se contradijeron en público. Para una pareja que fue retratada, en un cable diplomático enviado por el embajador de los Estados Unidos en Rusia, como Batman y Robin (Putin siendo el superhéroe alfa y Medvédev su fiel compañero), la situación es insólita. Aunque el motivo no: la intervención militar en Libia.


“Esta resolución del Consejo de Seguridad es totalmente equivocada y errónea. Recuerda a los llamados medievales para hacer las cruzadas. Cuando alguien convocaba a otros para que fueran a liberar algo”, dijo Putin tres días luego de que Rusia se abstuviera de votar por la intervención militar en Libia. Pocas horas más tarde Medvédev replicó: “No es aceptable por ningún motivo el utilizar expresiones que puedan llevar a un choque de civilizaciones, como ‘cruzada’ y demás”.


Aunque algunos analistas han dicho que la contradicción es puramente cosmética, una tacada a dos bandas para complacer a los nacionalistas y a la comunidad internacional, por no vetar la decisión del Consejo de Seguridad y decretar en febrero un embargo de venta de armas a Libia, Rusia sacrificó acuerdos por miles de millones de euros con el régimen de Muamar Gadafi. Una buena parte de ellos involucraban la venta de armas y de equipo militar, entre ellos se halla uno firmado en enero de 2010 por US$1.828 millones.


“Las compañías rusas han firmado contratos muy ventajosos que podrían perderse o que ya se perdieron. De cierta forma esto puede considerarse una traición a los intereses rusos”, dijo Vladimir Chamov, el exembajador de Rusia en Libia, quien fue despedido a mediados de este mes por su oposición a la política exterior del Kremlin.


La paradoja rusa, sin embargo, palidece en comparación a la de algunos países que votaron a favor de la intervención. Varios miembros de la Unión Europea se hallan en la irónica situación de bombardear armamento y equipo militar que sus propias empresas le vendieron al gobierno de Gadafi hace menos de dos años. Según un informe oficial publicado hace algunas semanas, durante 2009 Libia le compró US$482 millones en armamento a la UE, de los que US$142 millones corresponden a armas de fuego ligeras y municiones.


Los países europeos que hoy lideran los operativos militares contra Libia son los mismos que coronan las listas de ventas de armas hechas por la UE al régimen entre 2005 y 2009: Italia (US$500 millones), Francia (US$300 millones) y el Reino Unido (US$167 millones).


“Cuando todo termine habrá una página en la historia de la masacre a los protestantes en Libia que no podrá ser borrada. La sangre de los insurgentes ha sido derramada por armas europeas y rusas acumuladas por el régimen durante los últimos siete años”, publicó el diario italiano La Reppublica.


Una reconciliación


Mientras que Irak y Afganistán iniciaban el nuevo milenio bajo las trompetas de la guerra, Libia y Occidente bailaban el vals de la reconciliación. En 2004 Libia desmanteló su programa nuclear y Occidente le abrió sus puertas. El paso más audaz por parte de la UE se tomó en septiembre de aquel año, cuando levantó un embargo que había impuesto desde 1986 a la venta de armas a Libia.


“Libia tenía una gran cantidad de equipo militar que se remontaba a la era soviética y quería modernizar sus fuerzas armadas”, dijo Mark Bromley, del Instituto de Estocolmo para la Investigación de la Paz Internacional. “Fue la oportunidad perfecta para que las compañías de armas occidentales se hicieran con este mercado lucrativo en un país con altos ingresos petroleros”.


Nicolás Sarkozy, el promotor más activo de la intervención militar en Libia, fue uno de los primeros presidentes occidentales en firmar acuerdos de comercio armamentista con Gadafi. Luego de una visita oficial que realizó a Tripoli en 2007, Saif al-Islam, el hijo de Muamar Gadafi, dijo en una entrevista con Le Monde: “Vamos a comprarle a Francia granadas con propulsión a cohete del tipo Milan, por un valor de 100 millones de euros. También existe un proyecto para la construcción de una fábrica de armas”.


Los negocios vinieron acompañados por el primer gran golpe diplomático de Sarkozy: la liberación de seis médicos búlgaros que habían sido acusados en Libia de infectar deliberadamente con VIH a varios niños, y que llevaban ocho años en prisión. Según los médicos, las confesiones que hicieron fueron firmadas durante jornadas de  tortura. En diciembre de 2007, Gadafi visitó París como invitado de honor de Sarkozy, un gesto que cayó mal entre los grupos defensores de derechos humanos.


La llegada de Gadafi al Palacio del Eliseo se produjo tan sólo una semana después de que el dirigente Libio afirmara en los medios que “es normal que los débiles utilicen el terrorismo”. Gadafi pronunció la frase casi al mismo tiempo que Sarkozy decía en Lisboa: “Si no le damos la bienvenida a las naciones que toman el camino del comportamiento respetable, ¿qué le decimos a quienes toman la dirección opuesta?”.


Tony Blair también visitó Libia en 2007, donde se concretaron los “acuerdos del desierto”, que generaron un contrato de exploración por US$900 millones para la BP. En su momento, Blair alabó la reunión anunciando “relaciones completamente transformadas. Hay una cooperación muy fuerte en contra-terrorismo y defensa”.


Según cables filtrados por Wikileaks, desde 2008 Gadafi utilizó los acuerdos económicos con Gran Bretaña para presionar a favor de la liberación del Abdelbaset al Megrahi, el agente de inteligencia libio que colocó la bomba en el vuelo 103 de PanAm, y que estalló sobre la población escocesa de Lockerbie en 1988. Gracias al chantaje, en noviembre de 2009 Megrahi fue enviado a Libia porque sufría de un cáncer terminal que, según los expertos consultados por el gobierno británico, no le permitiría vivir más de seis meses. Ha pasado un año y medio y Megrahi vive en una lujosa mansión cortesía del régimen de Gadafi.

Publicidad


Estados Unidos, por su parte, ha sido mucho más cuidadoso que los países europeos con respecto a los acercamientos hacia Gadafi. Según David Hartwell, analista para Oriente Medio de la consultora británica IHS Jane’s: “A diferencia de Europa, la percepción general en los Estados Unidos se inclina hacia una línea mucho más dura con Gadafi. Hay mucha presión sobre el Congreso para que no haga grandes acuerdos de negocios con él desde la bomba de Lockerbie”.


Alemania, que se rehusó a participar en la ‘Operación Odisea del Amanecer’, vendió US$74 millones en armamento a Libia. Sea o no consecuente aquella posición, hay una duda que envuelve estas ventas y que podría ser igualmente grave para todos los países involucrados en ellas. El Código de Conducta de la UE estipula claramente que “el respeto por los derechos humanos en el país que sea el destino final” es un criterio ineludible para conceder los permisos de exportación de armas, y debería ser negado “si hay un riesgo claro de que la tecnología militar o el equipo que se exporte se utilizará para la represión interna”.

Publicidad


Una vez los líderes europeos terminen de rasgarse las vestiduras, y cuando se disipe el humo de las bombas, habrá que atender la pregunta de si hubo una violación al código, y cuáles son sus consecuencias.


Las revueltas en el mundo árabe


El contagio sirio


En la última semana Siria ha sido el país más encendido. La fuerte represión de las autoridades contra los manifestantes incentivó una serie de violentos disturbios que terminó con centenares de muertos. Para contrarrestar el baño de sangre, el presidente, Bachard el Assad, anunció incrementos salariales.

Publicidad


Revuelta yemení no para


Después de dos meses de protestas, la situación es cada vez más grave. La presión popular contra el presidente, Alí Abdalah Saleh, quien anunció su intención de retirarse a fin de año, es cada vez más intensa. El viernes, decenas de miles de protestantes volvieron a salir a las calles de Saná.


Bahréin, en una nueva fase


La Plaza de la Perla en Manama siguió siendo escenario de enfrentamientos entre el poder sunita y la oposición chií. El viernes un nuevo ‘Día de la Ira’ abrió paso a nuevas represiones. Un centenar de personas siguen desaparecidas, mientras militares saudies están presentes en la isla para “restablecer el orden”.

Publicidad


Los marroquíes no ceden


 A pesar de que el rey Mohamed VI ha anunciado una reforma constitucional “radical”, por segunda semana consecutiva miles de marroquíes se abalanzaron a las calles de Rabat para exigir más democracia, mayor justicia y menos corrupción. Decenas de manifestantes han terminado encarcelados.


El pedido jordano


El pasado viernes se vivió en Amán la primera jornada violenta de protestas (foto) desde el inicio de la rebelión el 28 de enero. Un  muerto y 130 heridos fue el saldo de los enfrentamientos. Las demandas del pueblo, impulsado por la oposición islamista, no han cambiado. Exigen reformas democráticas y juzgamiento a los corruptos.

Publicidad


El contagio sirio


En la última semana Siria ha sido el país más encendido. La fuerte represión de las autoridades contra los manifestantes incentivó una serie de violentos disturbios que terminó con centenares de muertos. Para contrarrestar el baño de sangre, el presidente, Bachard el Assad, anunció incrementos salariales.


Revuelta yemení no para


Después de dos meses de protestas, la situación es cada vez más grave. La presión popular contra el presidente, Alí Abdalah Saleh, quien anunció su intención de retirarse a fin de año, es cada vez más intensa. El viernes, decenas de miles de protestantes volvieron a salir a las calles de Saná.

Publicidad


Bahréin, en una nueva fase


La Plaza de la Perla en Manama siguió siendo escenario de enfrentamientos entre el poder sunita y la oposición chií. El viernes un nuevo ‘Día de la Ira’ abrió paso a nuevas represiones. Un centenar de personas siguen desaparecidas, mientras militares saudies están presentes en la isla para “restablecer el orden”.


Los marroquíes no ceden


 A pesar de que el rey Mohamed VI ha anunciado una reforma constitucional “radical”, por segunda semana consecutiva miles de marroquíes se abalanzaron a las calles de Rabat para exigir más democracia, mayor justicia y menos corrupción. Decenas de manifestantes han terminado encarcelados.

Publicidad


El pedido jordano


El pasado viernes se vivió en Amán la primera jornada violenta de protestas (foto) desde el inicio de la rebelión el 28 de enero. Un  muerto y 130 heridos fue el saldo de los enfrentamientos. Las demandas del pueblo, impulsado por la oposición islamista, no han cambiado. Exigen reformas democráticas y juzgamiento a los corruptos.


Las fuerzas que atacan Libia: para ver infografía, clic aquí.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido