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El martes, Groenlandia celebró sus elecciones parlamentarias en un contexto marcado por las ideas expansionistas de Donald Trump, quien ha reiterado su intención de que Groenlandia pase a formar parte de Estados Unidos, una postura que se suma a sus recientes declaraciones sobre el deseo de recuperar el control del Canal de Panamá y anexarse Canadá, a la que amenazó hace pocas horas con la imposición de 50 % de aranceles.
Con una extensión similar a la de México, Groenlandia, con su capital en Nuuk, cuenta con una población de 57.000 habitantes, de los cuales aproximadamente 40.000 estuvieron habilitados para votar en estos comicios. Pero más allá de su geografía y población, lo que realmente la convierte en un territorio altamente codiciado es su riqueza subterránea. La isla alberga grandes reservas de hidrocarburos, depósitos de uranio, oro y potenciales tierras raras sin explotar. Las tierras raras son ciertos elementos químicos fundamentales para la fabricación de baterías de alta capacidad, la industria de los vehículos eléctricos y sistemas de defensa militar. Esa es una de las razones por las cuales “la isla más grande del mundo” es tan codiciada por Trump, incluso por China.
Aunque Groenlandia ha ganado mayor autonomía política en las últimas décadas, sigue siendo parte del Reino de Dinamarca. Sus ciudadanos tienen pasaportes daneses, lo que les permite viajar y residir en la Unión Europea, aunque el territorio no forma parte del bloque. También reciben una subvención anual de más de US$500 millones por parte del gobierno danés, equivalente a aproximadamente el 20 % de su PIB, según eldiario.es. Sin embargo, su estatus político sigue siendo un tema de debate, y la independencia ha sido una de las principales cuestiones en la agenda electoral.
Las urnas cerraron a las 8 p. m. hora local (5 p. m. en Colombia), y según la participación en elecciones anteriores, se esperaba que entre el 70 % y el 75 % de los votantes acudieran a las urnas. La confirmación de los resultados podría estar para las primeras horas de este miércoles.
Estos comicios eligen a los 31 miembros del Inatsisartut, su parlamento, mediante un sistema de representación proporcional. Los escaños se reparten según el porcentaje de votos obtenidos por cada partido. Entre los seis partidos políticos en contienda, cinco respaldan la independencia. Según encuestas publicadas por Euronews, Inuit Ataqatigiit (IA), el partido del actual primer ministro Mute Bourup Egede, podría obtener aproximadamente el 31 % de los votos, mientras que Siumut, liderado por Erik Jensen, alcanzaría el 9 %. Ambos abogan por la soberanía del país.
Un camino incierto hacia la independencia
La independencia de Groenlandia es un tema central en la agenda política del país. Pero a pesar del deseo soberanista de gran parte de la población, la viabilidad de una separación total de Dinamarca sigue enfrentando desafíos económicos y estratégicos.
Manuel Rayran, docente e investigador de la Universidad Externado de Colombia, explica que, para que Groenlandia logre la independencia, primero debe realizarse una consulta popular interna, algo que Dinamarca ha dejado claro que respetaría. “El gobierno danés siempre ha dicho que ellos les permitirían independizarse. Sin embargo, los inuits, que son el pueblo indígena que habita la isla, también saben que su territorio es codiciado por muchas potencias”, dice.
Rayran menciona que, aunque más del 65 % de la población groenlandesa apoya la independencia, la falta de una economía diversificada y autosuficiente es un obstáculo clave. El 40 % de los ingresos del país provienen del gobierno danés, lo que haría que una ruptura total genere grandes incertidumbres económicas.
Por su parte, José Luis Esparza, director de la revista Geodese, enfatiza que este no es un fenómeno exclusivo de Groenlandia: “Otros territorios insulares con movimientos separatistas, como Puerto Rico frente a EE. UU., Córcega frente a Francia e incluso San Andrés en Colombia, enfrentan limitaciones similares. La dependencia económica de la metrópoli ha sido un factor clave que ha frenado los procesos independentistas en muchas regiones del mundo.”
Además, existe otro factor a considerar: el Consejo Circumpolar Inuit, una organización indígena que agrupa a comunidades en Groenlandia, Canadá y la península Chukchi de Rusia, que tiene influencia en la toma de decisiones sobre la explotación de recursos naturales en la región. Rayran destaca que este consejo ha sido un actor importante en la regulación ambiental y económica: “Los inuits han permitido ciertas explotaciones mineras, pero con condiciones estrictas. Exigen que no se destinen recursos a fines militares y que haya compromisos de sostenibilidad ambiental”.
Elecciones clave para la relación con Dinamarca y EE. UU.
Los resultados de estas elecciones pueden redefinir la relación de Groenlandia con Dinamarca y con otras potencias globales. Mientras que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha asegurado que la independencia depende completamente de la voluntad de los groenlandeses, el gobierno de Estados Unidos ha mostrado un renovado interés en la isla.
En una reunión reciente con Frederiksen, el primer ministro groenlandés, Mute Bourup Egede, reafirmó su postura de que Groenlandia no busca depender ni de Dinamarca ni de Estados Unidos diciendo que “no queremos ser daneses ni estadounidenses, queremos ser groenlandeses”.
Por su parte, Washington ha seguido enviando señales claras de que quiere fortalecer su presencia en la isla. Recientemente, Eric Trump, hijo del presidente, visitó Groenlandia, explorando posibles acuerdos comerciales e inversiones económicas.
El presidente Trump ha sido aún más directo en su interés por Groenlandia. En un discurso ante el Congreso, aseguró que “lo lograremos de una forma u otra”, sugiriendo que Washington buscará opciones económicas y diplomáticas para incrementar su influencia en la región.
Además, en redes sociales, el mandatario declaró que está “listo para invertir miles de millones de dólares” en Groenlandia y convertirla en un territorio “rico” si decide acercarse a Estados Unidos.
Egede ha respondido de manera contundente a las declaraciones de Trump, cuestionando su falta de respeto hacia el pueblo groenlandés. En una entrevista reciente con la emisora danesa DR, afirmó: “Merecemos ser tratados con respeto, y no creo que el presidente estadounidense lo haya hecho últimamente”.
El Ártico, un nuevo escenario de competencia
Más allá de la relación con Dinamarca y Estados Unidos, Groenlandia se encuentra en el centro de una competencia entre potencias como Rusia y China, que buscan expandir su influencia en el Ártico.
Según Esparza, la región se está convirtiendo en un punto estratégico clave para el futuro de la geopolítica global, especialmente con el deshielo del Ártico, que abre nuevas rutas marítimas y acceso a recursos naturales esenciales para energías renovables.
“Cuando Donald Trump propuso comprar Groenlandia en 2019, la idea fue ridiculizada en muchos círculos políticos y mediáticos. Sin embargo, desde una perspectiva geopolítica, reflejaba un interés estratégico legítimo, alineado con la necesidad de EE. UU. de consolidar su presencia en el Atlántico Norte y evitar una mayor penetración de Rusia y China en la región”, declaró.
Rayran destaca que Groenlandia posee uranio y otros minerales críticos para la fabricación de baterías y tecnología verde, lo que la hace aún más atractiva para las grandes potencias: “Este no es solo un tema electoral interno. Groenlandia sabe que todas las potencias tienen los ojos puestos en ella por sus riquezas naturales.”
En este contexto, el resultado de las elecciones no solo afectará el futuro político de la isla, sino que también tendrá repercusiones en el equilibrio de poder en el Ártico. Según el análisis de Esparza, “si gana un partido favorable a la independencia, podría abrir la puerta a una mayor diversificación de actores en Groenlandia, permitiendo la entrada de nuevas inversiones extranjeras, incluidas las de China. Si prevalecen partidos más moderados, es probable que se mantenga el statu quo y la relación con Dinamarca y la OTAN continúe sin mayores cambios”.
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