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Empleados de Fukushima, víctimas de discriminación

Un año y cinco meses después de que se presentara este desastre nuclear, los trabajadores siguen siendo objeto de insultos y aislamiento social. Experimentan depresión y culpabilidad.

16 de agosto de 2012 – 03:43 a. m.
Explosión cerca del reactor número de planta de Fukushima/ EFE
Explosión cerca del reactor número de planta de Fukushima/ EFE

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Un estudio reciente de la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, JAMA, muestra los reales alcances que tuvo el accidente nuclear de Fukushima –ocurrido hace un año y cinco meses– en la salud mental de los trabajadores de la planta. Angustia psicológica general, que se traduce en problemas nerviosos, depresión y culpabilidad, fue el diagnóstico en el que coincidieron las personas analizadas. Y lo más grave: están siendo aislados de la sociedad.

Un grupo de investigadores liderado por Jun Shigemura, del Colegio Médico de Defensa Nacional en Saitama, Japón, examinaron el estado psicológico de los empleados que trabajaban tiempo completo en las planta de Daiichi (que presentó un grave sobrecalentamiento) y Daini (planta que experimentó problemas pero que quedó intacta), dos y tres meses después del desastre. 

Quizá el mayor hallazgo fue la enorme discriminación de la que han sido víctimas los trabajadores, luego de que la compañía eléctrica que manejaba estas plantas fuera fuertemente criticada por su “pobre” respuesta frente la catástrofe. Los 80.000 evacuados que vivían en un radio de 20 kilómetros del accidente, y que siguen alojados en refugios temporales, los culpan de haber perdido sus hogares. Incluso se han presentado amenazas.

Este fenómeno, que ha sido bautizado por los investigadores como el “estigma de Fukushima”, se suma a los síntomas de depresión, ansiedad y abatimiento, que viven los trabajadores de ambas plantas y que los ha llevado –según sus propios testimonios– a beber y fumar de manera compulsiva. Este mismo cuadro presentaron los empleados que trabajaron en las labores de limpieza de Chernóbil, quienes más de dos décadas después de la tragedia siguen sufriendo estrés, migrañas y pensamientos suicidas. 

Esta semana también se conoció un informe que las primeras consecuencias palpables que trajo este desastre a la biodiversidad del lugar. Un grupo de científicos japoneses descubrió mutaciones genéticas en las mariposas de la especie Zizeeria expuestas a la radiación, principalmente en las alas y los ojos.

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