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En medio de la caída de los mercados al comienzo de la jornada bursátil, alimentada por la incertidumbre que está generando la permanencia de Grecia en la Eurozona, los líderes de los principales países de Europa alistan los últimos detalles de sus propuestas para reunirse esta noche y debatir cuáles son las fórmulas más adecuadas para reactivar el crecimiento del bloque cuya recesión apunta a una larga espera y evitar que la crisis griega sea una inminente despedida.
Sumado a esto, horas previas a la reunión, persisten los signos de inestabilidad en el sistema bancario español que en días pasados fue intervenido por el gobierno para comenzar un saneamiento de sus activos inmobiliarios nocivos. Esto ha llevado a grandes retiros de dinero por parte de los ahorradores.
François Hollande, presidente de Francia, se estrenará este miércoles en la reunión, proponiendo a los líderes la alternativa de los eurobonos (emisión conjunta de deuda de los 17 países de la Eurozona) como receta para huir de la crisis. Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, no está convencida de esa “tontería” y busca instar a los gobernantes a tomar en serio una estricta disciplina fiscal unida a reformas estructurales.
Pese a la ‘fórmula Merkel’, el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, les pidió a los miembros de la Eurozona “no oponerse por principio a los eurobonos” y comentó que España puede convertirse en uno de los principales beneficiarios de esta iniciativa, sin distraer al bloque de una de sus principales prioridades: Grecia.
En cuanto a la “tragedia griega” y sus interminables capítulos, el exprimer ministro, Lucas Papademos, admitió que la posibilidad de ver a Grecia fuera del euro –como se ha planteado durante los últimos meses-, es real, y señaló que ese país ya tiene preparativos si debe volver al dracma, su antigua moneda. Sin embargo, reconoció que ese escenario no es deseable para su nación y tampoco para los demás países del bloque.
Dijo en una entrevista al diario estadounidense Wall Street Journal que si Grecia se despide del euro, el “costo general” de esta maniobra puede ascender a 1 billón de euros y advirtió que los daños a la economía pueden ser tan serios que la inflación llegaría a niveles del 50%.
Christine Lagarde, jefa del Fondo Monetario Internacional, advirtió que si Grecia deja la moneda única existe la posibilidad de un contagio hacia los demás países. Pese a los esfuerzos para rescatar a los griegos del abismo y a las numerosas críticas a su inestabilidad política, la directora del organismo no descartó un incremento de ayudas monetarias para evitar la expulsión de Grecia.
A su turno, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, instó a los líderes de la Eurozona a no hablar de la inminente salida de Grecia sino a buscar los mecanismos que eviten su expulsión. “Hay que seguir apoyándose en los numerosos y difíciles ajustes que Grecia llevó a cabo hasta ahora”, concluyó el funcionario.