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Su nombre es Raquel Peyraube, doctora, psiquiatra y psicoterapeuta uruguaya especialista en el uso problemático de drogas. Es la asesora de la Junta Nacional de Drogas en la reformulación de la política pública que legalizó el cannabis en Uruguay. Tiene más de treinta años trabajando en capacitación, prevención, tratamiento y reducción del consumo de sustancias adictivas. Es una de las voces más respetadas a nivel regional, directora clínica de Iceers, centro internacional para la educación e investigación de plantas tradicionales como herramientas terapéuticas. Peyraube habló con El Espectador sobre la legalización en Uruguay y las propuestas hacia ese camino en la región.
¿Cómo va la reglamentación del cultivo, la venta y el uso de cannabis en Uruguay?
El marco regulatorio para el uso del cannabis con fines terapéuticos y recreativos está listo. Por ejemplo, no todo el mundo podrá cultivar. Las personas sólo podrán tener hasta seis plantas en su casa. De igual forma, sólo se podrán comprar hasta 40 gramos al mes. La distribución y venta la va a controlar el Estado a través de farmacias sólo para ciudadanos uruguayos. Están también los clubes de cannabis que podrán tener hasta 45 miembros y dos plantas por cada uno de los miembros. Estamos en la fase dos, en la implementación de la producción del cannabis industrial.
¿En qué consiste?
Estamos recibiendo las aplicaciones de los distintos grupos que quieren producir y cultivar cannabis de forma industrial. Es un proceso largo y dispendioso, pues no sólo tienen que demostrar el conocimiento del cultivo a gran escala, sino además pasar por estrictos controles de seguridad. Lo último que se quiere es que se cuelen dineros o empresas fachadas de la delincuencia. El objetivo de esta ley siempre ha sido sacar al cannabis de la ilegalidad y por lo tanto cerrarles el paso a las bandas mafiosas, que han controlado la producción y venta de esta sustancia. Para febrero o marzo de 2015 ya tendremos que estar hablando de la primera cosecha a gran escala.
¿Qué impacto tendrá la legalización total de la marihuana en Uruguay en materia de salud pública?
Primero hay que hablar del impacto que traerá la separación de los mercados de la droga. La marihuana es una droga de entrada, es decir, que al comprar cannabis en el mercado callejero se te expone a drogas más fuertes. Esta separación tendrá un efecto importante en la disminución del número de nuevos usuarios de drogas fuertes. En lo medicinal, el impacto será inmenso, pues al controlar la calidad del cannabis y las variedades que se van a cultivar podremos potencializar las propiedades terapéuticas de la planta. Esto se traducirá en terapias más efectivas y menos costosas para padecimientos como la epilepsia, esclerosis múltiple, enfermedades degenerativas, control del dolor, entre otras.
¿En qué se va a utilizar el dinero recaudado?
Los recursos que arroje este mercado de cannabis recreacional y medicinal se utilizarán en educación, salud pública, investigación científica, así como en programas de prevención y rehabilitación de personas con adicción. Los beneficios no sólo vendrán en materia de dividendos; los miles de empleos que generará esta industria será otro gran impacto.
¿Cómo beneficiaría esta medida a toda la región?
Llevamos décadas de una guerra perdida, en la que las políticas públicas de prevención y atención de personas farmacodependientes no han dado ninguna respuesta. Si se mira con detenimiento, cada año el consumo de drogas aumenta, así como la aparición de sustancias más adictivas y fuertes. Pasar a tratar el problema de las drogas como un problema de salud pública es el camino. Al legalizar trataremos a los consumidores como adictos y no como delincuentes. Esto aliviará los sistemas penitenciarios y judiciales de la región, abriendo paso para invertir esos dineros en campañas de prevención y uso responsable. Con el control de la oferta se reducirá la demanda, al igual que bajará la criminalidad por el menudeo del cannabis, la sustancia más consumida en todo el continente.
Hoy comienza la V Cumbre Latinoamericana sobre Política de Drogas en Costa Rica. ¿Qué podemos esperar?
Este encuentro no sólo reúne a políticos, científicos, abogados y empresarios, también a actores de la sociedad civil, pacientes y funcionarios públicos que estarán compartiendo sus experiencias. Por primera vez podremos ver las cifras que refrendan los modelos de la legalización del cannabis, como se vive particularmente en Colorado.
¿Se deben legalizar todas las drogas?
Hay dos tipos de modelos: el que se vive en Colorado y el resto de Estados Unidos, donde es el libre mercado el que pone las pautas, y el modelo de Uruguay, el cual estará controlado exclusivamente por el Estado. Yo considero que el uso de estas sustancias debe estar regulado por el Estado y no por el narcotráfico, como hoy sucede. Esto nos permitirá crear una cultura del uso moderado de las drogas, justo como sucede con el alcohol y el tabaco.
¿Y si fracasa el modelo en Uruguay?
De ser así nuestra experiencia sería nada comparada con el fracaso de esta larga y violenta lucha contra las drogas, la cual ha demostrado ser completamente infructuosa en todos los aspectos.
¿Cómo se ve en el ámbito regional que un país como Colombia, con un historial tan sangriento gracias al mercado de la drogas, esté por primera vez abriendo el debate sobre la legalización de la marihuana medicinal?
En la regulación está el éxito para el consumo de drogas. Por eso es muy importante que en Colombia se inicie esta discusión. Esto demuestra un cambio en el enfoque. De aprobarse el uso del cannabis medicinal en Colombia se cambiará la perspectiva que tiene la población sobre el uso de la drogas.