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Era un viaje para celebrar la vida

Antes de abordar el avión de Malaysia Airlines con destino a Kuala Lumpur, Cor Schilder le tomó una fotografía al aparato y en forma de broma escribió: “Si desaparece, así es como luce”. Esta es su historia.

Cor Schilder (33) y su novia Neeltje Tol (30).  / Archivo particular
Cor Schilder (33) y su novia Neeltje Tol (30). / Archivo particular

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A las ocho de la mañana del 17 de julio, la alarma de Cor Schilder lo despertó por última vez. No fue tan difícil levantarse como de costumbre. Estaba ansioso. Feliz por el viaje a Indonesia, porque la larga espera de dos meses había terminado. Porque ese viaje era en sí un motivo de celebración. Celebrar que junto a Neeltje, su novia, había comprado una casa en la que vivirían juntos después de su regreso, que su carrera como músico iba por buen camino, que estaba trabajando en su nuevo álbum, que ya tenía conciertos agendados, que la floristería que administraba junto a su novia estaba creciendo… en fin. Era un viaje para celebrar por la vida. Celebrar por el amor.

Minutos luego de llegar al aeropuerto, Cor Schilder publicó en la red social Facebook su itinerario del viaje. Se supo que llegaron hacia las 9:30 de la mañana al aeropuerto Schiphol en Ámsterdam, que después de registrarse y de camino hacia el lugar del abordaje escucharon sin cesar una voz de advertencia en el aeropuerto que repetía: “mind your step”, “ten cuidado por donde caminas”, y que segundos antes de abordar el avión de Malaysia Airlines HM-17, Cor le tomó una fotografía y en forma de broma escribió: “Si desaparece, así es como luce». Se refería a la aeronave de la misma compañía que desapareció el pasado 8 de marzo con 239 personas en el océano Índico, tras desviarse de su ruta entre Kuala Lumpur y Pekín.

El avión despegó hacia Kuala Lumpur a las 12:15 hora de Ámsterdam y dos horas después, la noticia del accidente se regó como pólvora. Muchos amigos y familiares comentaban la foto guardando la esperanza de que Col respondiera diciendo que él y Neeltje estaban bien, que el vuelo de ellos era uno distinto, que por causas del destino lo habían perdido. Otros rezaban al cielo que, en caso de ir en ese fatídico vuelo, aún estuvieran vivos. Pero hacia las siete de la noche las esperanzas se esfumaron y la paradójica foto contaba con más de 124 mensajes lamentando lo sucedido.

Cor, quien era músico y baterista de la banda Vast Countenance de Volendam, era conocido en la pequeña ciudad por su carisma y su dulzura. Sus colegas y amigos, quienes fueron testigos de su pasión por los viajes y la música, en medio de la tristeza, admitieron que lo que comenzó como un hermoso día de fiesta, terminó en una pesadilla. “La pérdida nos toca profundamente. Perdimos a nuestro amigo. Nuestro baterista. Nuestro fan leal”. Recordaron los últimos momentos que vivieron juntos, la simpatía y el carisma de Cor. “Vivimos bellos momentos. Cor siempre fue divertido, siempre hacía bromas, siempre había algo para reírse”.

Neeltje, por su parte, era la gerente de su propia floristería. Trabajaba día y noche durante siete días a la semana. Estaba asumiendo el reto de ampliar la gama de flores, conocer sus clientes y prepararse en cursos de plantas en un mercado que en Holanda es grande y competitivo. Semanas atrás había pintado el local con los colores que más le gustaban, esos brillantes y alegres como el amarillo naranja y el rosa. Adornó con plantas al aire libre que dieron forma de un centro especializado de jardinería y poco a poco estaba adquiriendo popularidad en esa pequeña ciudad, no solo por la calidad de sus flores, sino por la confección de los ramos de luto. Unos ramos que, según los habitantes de Volendam, se distinguían por ser ricos en flores.

Hoy la floristería tiene las puertas cerradas y las plantas al aire libre que decoran el jardín son opacadas por ramos de luto que sus clientes, familiares y amigos ubican en el lugar. Aquí, en esta aldea pequeña de pescadores, de naturaleza fiestera y donde todos sus habitantes se conocen porque son familia, hoy se respira un ambiente fúnebre frente a un aviso que deja el sinsabor de la esperanza de que en dos semanas Cor y Neeltje estarían de vuelta: “El próximo lunes 4 de agosto a las 12:00 la tienda será abierta. ¡Les deseamos a todos unas felices vacaciones!”.

Hasta ahora hay confirmadas 192 víctimas holandesas, 44 malayos, 26 australianos, 12 indonesios, nueve británicos, cuatro alemanes, cuatro belgas, tres filipinos, un canadiense, 15 tripulantes y 20 aún sin determinar. Una de las víctimas fue la abuela del primer ministro de Malasia, Najib Razak.

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