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¿Es legítima la anexión de Crimea?

EE.UU. y la Unión Europea difícilmente encontrarán argumentos sólidos para denunciar la anexión de la península a Rusia.

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La Unión Europea y Estados Unidos han decidido imponer sanciones sobre Rusia, a su vez que denuncian incesantemente la ilegalidad e ilegitimidad de la consulta popular que el domingo pasado, anexó el territorio de Crimea a la Federación Rusa.

A pesar de estas reacciones, es muy difícil aseverar que se trató de una acción ilegítima. Es más, existen argumentos de peso para entender la rapidez con la que fue llevada a cabo esa decisión en la que más del 90% de los votantes optaron por la adhesión a Rusia. No se trata tan solo de que Moscú le esté “cobrando” a Occidente el respaldo de algunos miembros de la UE y de Estados Unidos a la independencia de Kosovo, duramente cuestionada por Rusia (aunque eso tenga algo que ver), sino de la mezcla de dos hechos que terminó por favorecer esta anexión.

Se trata primero, de la injerencia constante y denunciada de la Unión Europea y de Estados Unidos a favor de la oposición y tratando de debilitar al polémico gobierno de Víctor Yanukovich. Esas acciones a todas luces ilegítimas, atentaban contra el principio de la no injerencia. ¿En qué momento los manifestantes pasaron de reclamar la firma del acuerdo de cuarta generación con Europa, a exigir una revolución? Con la caída de Yanukovich se produjo un quiebre en el equilibrio esencial que permite el funcionamiento de las dos ucranias. Una vez alterado, era muy difícil corregir de alguna manera la situación, como para que la población del oriente ucraniano afín a Rusia se sintiera incluida en el nuevo gobierno.

Luego, se debe recordar que la posición de Europa y de Estados Unidos en cuanto a las reivindicaciones independentistas o irrendentistas (como en el caso de Crimea) ha sido ambigua. ¿Por qué se apoyó de manera expedita la independencia de Timor Oriental, Kosovo, y Sudán del Sur, en contraste con la dilación indefinida en la creación de Palestina, la República Árabe Saharaui Democrática o de Kurdistán? La respuesta es obvia, esos reclamos de actores subnacionales sólo tienen eco cuando interesan a Europa y a Estados Unidos. Difícilmente, China o Rusia se la juegan por alguna de esas independencias. Se suponía que los Acuerdos de Oslo debían conducir a la creación de un Estado palestino, algo que jamás ocurrió. A comienzos de siglo, Estados Unidos estuvo interesado en impulsar en el Sahara Occidental una consulta popular para que esta población decidiera sobre su independencia o permanencia en el Reino de Marruecos. No obstante, aquello jamás tuvo lugar.

Extraña que ahora la UE y Estados Unidos reaccionen con semejante vehemencia contra una consulta popular, porque se asuma que altera el equilibrio en una zona de interés vital. Sin embargo, habría que recordar que la estabilidad fue afectada desde afuera cuando de manera comprobada, algunos gobiernos de Europa y el estadounidense fijaban una solución para la crisis. También resulta contradictorio el súbito interés de ambos en Ucrania, cuando a finales de la década pasada rechazaron su candidatura para hacer parte de la OTAN.

Difícilmente encontrarán argumentos sólidos para denunciar la anexión de Crimea.
 

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