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Estados Unidos suspenderá este sábado su participación en el tratado INF con Rusia, el primer acuerdo de desarme sellado durante la Guerra Fría por ambos países y destinado a eliminar todos los misiles nucleares y convencionales de rango corto y medio.
«Estados Unidos suspenderá sus obligaciones bajo el tratado INF el 2 de febrero», lo que puede llevar a su retirada completa del acuerdo dentro de seis meses, dijo el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en una conferencia de prensa en Washington.
En octubre, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció su intención de retirarse del tratado INF, firmado entre la URSS y Washington en 1987 y que suprime el uso de misiles terrestres de un alcance de 500 a 5.500 km, alegando que Moscú no lo respetaba.
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El mes pasado, Washington dio a Moscú 60 días, con el plazo máximo del 2 de febrero, para desmantelar los nuevos misiles que violan según ellos el tratado.
Rusia desmiente estas acusaciones «sin fundamento» y acusa por su parte a Washington de violar el pacto.Lo cierto es que Rusia y Estados Unidos no consiguieron avanzar durante las reuniones sobre al tratado nuclear de misiles de alcance intermedio, por lo que el Gobierno norteamericano confirmó su suspensión.
«Lamentablemente, no hay avances», declaró el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, citado por la agencia rusa Ria Novosti, tras una reunión en Pekín con la subsecretaria de Estado estadounidense, Andrea Thompson.
«Los estadounidenses (…) se contradicen y no confirmaron estar dispuestos a negociar más con nosotros de cualquier medida de transparencia», añadió, calificando la posición de Estados Unidos sobre este tema de «bastante dura», «destructora».
Por su parte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que su Gobierno comenzará a desarrollar «opciones de respuesta militar» y trabajará con la OTAN para adaptarse a la nueva situación generada tras la suspensión de su participación en el tratado nuclear
«Desarrollaremos nuestras propias opciones de respuesta militar y trabajaremos con la OTAN y nuestros aliados y socios para negar a Rusia cualquier ventaja militar derivada de su conducta ilegal», dijo Trump en un comunicado poco después de que su Gobierno anunciara la retirada de EE.UU. del tratado de 1987 a partir de este sábado.
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La Unión Europea (UE) demandó este viernes a ambas potencias que mantengan un diálogo directo para preservar el tratado, y el temor por una nueva Guerra Fría (cuando Europa era un territorio en disputa entre las superpotencias y existía el temor real a un conflicto nuclear entre bloques) se mantuvo latente durante la reunión de ministros de Exteriores de la UE en Bucarest.
«No queremos vernos nunca más como campo de batalla o como lugar en el que superpotencias se enfrentan, esto ha quedado muy atrás en la historia. El acuerdo INF y la Unión Europea han contribuido a superar esto para siempre», declaró a la prensa la alta representante de Política Exterior europea, Federica Mogherini.
«Valoramos mucho (el acuerdo) y esperamos e instamos a que este tratado se mantenga con pleno cumplimiento por ambas partes», agregó al final de la reunión informal en Bucarest. «Europa es la región que más se ha beneficiado de este acuerdo», insistió.
El INF, suscrito en 1987, es una de las piedras angulares de la arquitectura de seguridad europea y ha permitido la retirada y destrucción de miles de misiles nucleares y convencionales.En la misma línea se mostraron numerosos ministros de Exteriores, como los de Alemania, Austria, Hungría, Bélgica o los países bálticos, que alertaron de que la no aplicación del tratado supone un desafío a la seguridad de la UE.
El jefe de la diplomacia alemana, Heiko Maas, apeló al diálogo, ya que un mundo sin el INF sería «menos seguro», y propuso relanzar un nuevo debate internacional sobre desarme que incluya otros aspectos, como sistemas de armamento autónomos o cibernéticos, sobre los que no existe regulación todavía.
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También el ministro de Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, mostró su preocupación por la situación ya que, en su opinión, una carrera de armamentos entre EEUU y Rusia perjudica especialmente a Europa Central.
«Hay una lección de la historia: cada vez que hay un conflicto entre Este y Oeste, los centroeuropeos siempre perdemos», declaro el ministro magiar, cuyo Gobierno está considerado como cercano a Moscú, al tiempo que propuso «una cooperación pragmática» que garantice la seguridad.
Por su parte, el responsable de Exteriores de Bélgica, Didier Reynders, también pidió «diálogo directo» entre Rusia y EEUU para «evitar la proliferación» y hacer frente a lo que consideró un «verdadero desafío para la Unión Europea».
«No es saliendo del marco multilateral cómo vamos a tener más éxito en la lucha contra la proliferación» nuclear, insistió.También el jefe de la diplomacia de Luxemburgo, el moderado socialdemócrata Jean Asselborn, aseguró que la UE tiene que ser un «mediador positivo» entre Rusia y EEUU para evitar un rearme nuclear en el que, advirtió, Europa sería la perjudicada.
«Geográficamente, somos los perjudicados si un rearme está en el orden del día», dijo el ministro.
Pese a la unidad europea en la demanda de diálogo, los ministros de la UE se mostraron divididos a la hora de atribuir la responsabilidad a la violación del tratado.
Mientras que Alemania y los países bálticos acusaron a Moscú de incumplir sus deberes con el INF, otros socios, como Austria o Hungría, defendieron que la situación era «más complicada» que señalar solo a Rusia.
El proceso de retirada del acuerdo se iniciaría mañana y duraría seis meses, un tiempo en el que EEUU y Rusia podrían seguir negociando la aplicación del acuerdo.