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Los seis cubanos que permanecen en el aeropuerto El Dorado de Bogotá decidieron unánimemente que no quieren ser llamados de ese modo. Luego de una disertación se autoproclamaron los “Balseros de El Dorado”, un nombre que, cargado de política, hace referencia a los isleños que intentan cruzar el Caribe en balsas con el fin de llegar a las costas de la Florida en Estados Unidos.
Layid Mayo, uno de los miembros del grupo que desde el 1º de enero permanece en la terminal tras recibir la negativa de entrada de Ecuador y llegar en un vuelo posterior a la capital colombiana, reafirma otra decisión tomada desde la noche del jueves: “Estamos en huelga de hambre. Sólo recibimos agua porque no podemos deshidratarnos; tenemos que estar lúcidos para resolver nuestro problema”.
El pedido de asilo que los “Balseros” elevaron al gobierno de Colombia fue denegado debido a que, técnicamente, al estar en la terminal internacional sin pasar por la oficina de migración, no se encuentran dentro del país. “Así que estamos en ‘tierra de nadie’”, dice Mayo, y además afirma que han solicitado la ayuda de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y de la Cruz Roja Internacional.
En contacto con El Espectador, el representante de Acnur en Colombia, Martin Gottwald, explicó que la oficina espera la autorización del gobierno colombiano para entrevistarse con los seis cubanos: “El objetivo es encontrar una solución acorde con el derecho internacional. Debemos analizar si existe un riesgo de persecución, si necesitan protección. Si encontramos que es así, es importante que no sean devueltos. Entonces deberían buscarse alternativas para evitar su deportación”.
El discurso de los ahora llamados “Balseros de El Dorado” se enfoca en el peligro que supuestamente les significaría regresar a su país: “La seguridad en Cuba se da a puerta cerrada y vendrán represalias para todos nosotros; no tenemos garantías de que no será así. Hay algo que todos tenemos muy claro: a Cuba no regresamos nunca. Eso está muy claro”.
La aerolínea Avianca, que tiene en poder los seis pasaportes y que sería la responsable de la repatriación de los cubanos, abrió los cupos para que pudieran viajar ayer de Bogotá a La Habana. Layid Mayo dice que una funcionaria de la aerolínea les insistió en que tomaran el avión, a pesar de la negativa explícita del grupo. Los tiquetes aéreos fueron impresos y, ante la insistencia de que los recibieran, los “Balseros” optaron por romperlos.