Europa sigue sin ver la ola de migrantes

La llegada de 85 migrantes a Italia es un éxito agridulce. Todavía hay miles de personas en el Mediterráneo intentando salvar su vida.

22 de agosto de 2019 – 10:00 p. m.
Un migrante rezaba a bordo del Open Arms, barco rescatista que fue autorizado a atracar en la costa de Lampedusa por orden de la justicia italiana. / EFE
Un migrante rezaba a bordo del Open Arms, barco rescatista que fue autorizado a atracar en la costa de Lampedusa por orden de la justicia italiana. / EFE

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El júbilo invadió a los 83 migrantes que llevaban casi 20 días a bordo del barco rescatista Open Arms y quienes sorpresivamente pudieron pisar tierra la madrugada del miércoles en el puerto de Lampedusa, después de que la justicia italiana ordenara el desembarco tras una inspección del buque.

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Los migrantes —relata el informe del fiscal tras la inspección— se encontraban sumidos en un “contexto emocional extremo […] entre la percepción de la muerte en caso de retorno a su país y la esperanza de una nueva vida, aunque haya que lanzarse al mar y nadar hasta la isla para conseguirla”, como de hecho lo intentaron diez de ellos.

Un migrante rezaba a bordo del Open Arms, barco rescatista que fue autorizado a atracar en la costa de Lampedusa por orden de la justicia italiana. / EfeTras el desembarco, que estuvo acompañado de aplausos y abrazos entre migrantes y tripulantes, comenzaron las gestiones para ser repartidos entre los seis países que acordaron recibirlos. Aunque parecía que el rescate del Open Arms había tenido un final feliz, las autoridades italianas inmovilizaron el barco alegando “anomalías graves relacionadas con la seguridad de la navegación”, y tendrá que permanecer en Porto Empedocle.
Un migrante rezaba a bordo del Open Arms, barco rescatista que fue autorizado a atracar en la costa de Lampedusa por orden de la justicia italiana. / EfeTras el desembarco, que estuvo acompañado de aplausos y abrazos entre migrantes y tripulantes, comenzaron las gestiones para ser repartidos entre los seis países que acordaron recibirlos. Aunque parecía que el rescate del Open Arms había tenido un final feliz, las autoridades italianas inmovilizaron el barco alegando “anomalías graves relacionadas con la seguridad de la navegación”, y tendrá que permanecer en Porto Empedocle.
Foto: EFE - ITALIAN COAST GUARD HANDOUT
 

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La historia tampoco ha sido benévola con los 356 migrantes que todavía permanecen a bordo del barco humanitario Ocean Viking, de la ONG SOS Mediterranée, que opera junto a Médicos Sin Fronteras. Entre el 9 y el 12 de agosto, la embarcación realizó cuatro rescates sucesivos cerca a las costas de Libia, y en el último, la barcaza de goma azul en la que encontraron a los migrantes estalló cuando los rescatistas llegaron para distribuir los chalecos salvavidas, por lo que una docena de ellos tuvieron que ser rescatados del agua.

En los últimos días, algunos migrantes saltaron al mar para intentar nadar hasta la costa por la desesperación de no llegar a tierra. / EfeLa tensión aumenta en el barco con cada día que pasa. Los migrantes preguntan constantemente para dónde van y cuánto falta, pero sus rescatistas no tienen respuesta: los puertos de Malta e Italia, las costas más cercanas, continúan cerrados a su desembarco y los países europeos no dan respuesta.
En los últimos días, algunos migrantes saltaron al mar para intentar nadar hasta la costa por la desesperación de no llegar a tierra. / EfeLa tensión aumenta en el barco con cada día que pasa. Los migrantes preguntan constantemente para dónde van y cuánto falta, pero sus rescatistas no tienen respuesta: los puertos de Malta e Italia, las costas más cercanas, continúan cerrados a su desembarco y los países europeos no dan respuesta.
Foto: EFE - Francisco Gentico

Entre tanto, la zona de búsqueda y rescate en el Mediterráneo se encuentra sin barcos rescatistas, pero los migrantes siguen abandonando con terror África. Según estimaciones de la guardia costera libia, aproximadamente la mitad de los barcos que parten de sus costas se pierden en el mar y “cientos de personas desaparecen sin dejar rastro”.

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