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Después de la reunión anual del consejo de administración del FFI, su presidenta, la ex ministra francesa Simone Veil, ha explicado que los fondos servirán para apoyar programas que se concentran en las comunidades de Uganda, la República Democrática del Congo, la República Centroafricana y la región sudanesa de Darfur.
“Mujeres y niñas suelen ser las principales víctimas de guerras y conflictos, son víctimas de violación, abusos y de la destrucción de las familias”, resaltó Veil. “El consejo (del FFI) opina que es necesario apoyar a este grupo vulnerable”, añadió.
Por su parte, la embajadora de Dinamarca, Kirsten Malling Biering, ha comentado que “la violación y la violencia sexual como armas de guerra es algo atroz y devastador para las víctimas”.
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Malling Biering ha añadido que “estos crímenes también representan un ataque contra las mujeres en general, contra su posición en la sociedad y sus derechos fundamentales”.
El arzobispo surafricano y Premio Nobel de la paz 1984, Desmond Tutu, ha declarado que es el momento de reconocer a “los sin cara, los anónimos, los que se convirtieron en víctimas por violación y fueron usados como táctica de guerra” y, mientras tanto, ayudar a que se curen las comunidades heridas.
El Estatuto de Roma (1998) , que instituyó con carácter permanente la Corte Penal Internacional (2002) , también creó el Fondo Fiduciario para las víctimas, con el fin de proporcionar apoyo material y rehabilitación a quienes han sufrido los crímenes castigados por este tribunal. El Fondo comenzó a ser operativo en 2007.