
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En los últimos días, Joe Biden, presidente de Estados Unidos, sostuvo unas reuniones clave con algunos de sus aliados asiáticos. La Casa Blanca recibió al presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, tras una gira de seis días por Estados Unidos, y al mandatario filipino, Ferdinand Marcos Jr., que lleva diez meses en el poder, tras suceder en el cargo a Rodrigo Duterte, quien mostró tener una postura más inclinada hacia China durante sus seis años de gobierno. Del primer encuentro, y teniendo de fondo las tensiones con Corea del Norte, salió la Declaración de Washington. Del segundo, la reafirmación de una relación que se remonta a la época de la Guerra Fría y que, actualmente, tiene alrededor las disputas sobre el mar de China Meridional y las presiones alrededor de Taiwán.
📝 Sugerimos: Francia Márquez en África: hito y oportunidad
Durante el encuentro, según se lee en un resumen emitido por la Casa Blanca, Marcos fue enfático en que la cercanía entre Washington y Manila se debe leer en clave económica, sobre todo después de la pandemia, pero también bajo la lupa de cuestiones geopolíticas. “Es natural que Filipinas busque a su único socio de tratado en el mundo para fortalecer y redefinir la relación que tenemos y los roles que desempeñamos frente a las crecientes tensiones que vemos ahora en el mar de China Meridional y las regiones de Asia-Pacífico e Indo-Pacífico”, sostuvo el líder asiático. Frente a ello, su homólogo estadounidense agregó: “Continuaremos apoyando los objetivos de modernización militar de Filipinas”.
Y es que el encuentro entre los mandatarios ocurrió días después de que terminaran las mayores maniobras militares conjuntas, luego de que los dos países realizaran, por primera vez y con fuego real, ejercicios en el mar de China Meridional. Casi 18.000 militares hicieron parte de esos ejercicios, en un intento por, según afirmaron, reforzar las capacidades militares de Manila ante la incidencia de China en la región, teniendo de contexto que Beijing reclama casi en su totalidad esas aguas y que la isla más al norte del archipiélago se encuentra a 100 millas de Taiwán.
El encuentro entre Biden y Marcos Jr. dejó un mensaje claro: el pacto más antiguo de Estados Unidos en Asia-Pacífico, aquel firmado en 1951 para una mutua defensa, sigue en pie. De hecho, el año pasado, Washington otorgó US$100 millones para impulsar las capacidades de defensa y la modernización militar del país del sudeste asiático. Además, actualmente, planea asignar US$100 millones para la mejora de las bases militares a las que Estados Unidos tiene acceso en virtud del Acuerdo de Cooperación de Defensa Mejorada de 2014 (EDCA). Solo en febrero pasado, Filipinas otorgó nuevos derechos al Ejército estadounidense para agregar cuatro bases a las cinco originalmente cubiertas por la EDCA. Las nuevas instalaciones incluyen tres en la isla principal de Luzón, cerca de Taiwán, y una en la provincia de Palawan, en el mar de China Meridional.
📌Le puede interesar: Los detalles del próximo viaje de Petro a España: la agenda y quiénes viajan con él
Algunos analistas creen que en el fondo de esta cercanía hay un tema de reputación. “El contexto aquí es que, durante mucho tiempo, a los Marcos no se les ha dado acceso al espacio internacional”, le dijo a The New York Times Cleve Arguelles, director ejecutivo de WR Numero Research, una empresa de encuestas en Filipinas. “Si tienes este tipo de presidente ‘restauracionista’, lo que significa restaurar la reputación y la gloria de la familia Marcos, creo que eso influye en la decisión de cómo se toman las decisiones de política exterior”. Y es que a sus espaldas, la familia gobernante carga las acusaciones de saquear hasta US$10.000 millones del gobierno antes de huir a Hawai, en 1986, cuando las protestas pacíficas del “Poder Popular” derrocaron al dictador Ferdinand E. Marcos, papá del actual mandatario.
Ahora bien, el encuentro entre Biden y su homólogo filipino no dejó de suscitar críticas. De un lado, un grupo de personas con tendencias de izquierda se reunió el lunes frente a la embajada de Estados Unidos en Manila para protestar. “Tememos que se canjee más de nuestra soberanía a cambio de equipos de segunda mano y promesas de ayuda militar”, le comentó al diario estadounidense Renato Reyes, líder del grupo Bayan. Por el otro, China también ha mostrado su descontento frente a los recientes acercamientos entre Manila y Washington. El mes pasado, por ejemplo, el embajador de Beijing, Huang Xilian, acusó a Filipinas de “avivar el fuego” de las tensiones regionales, al ofrecer acceso a la base militar ampliada a Estados Unidos. El funcionario dijo que el objetivo era interferir en los asuntos de China con Taiwán.
Corea del Sur, otro aliado de Estados Unidos en Asia
Joe Biden no solo sostuvo un encuentro con Marcos Jr., también se reunió con el mandatario de Corea del Sur. Entre ellos firmaron la Declaración de Washington, una forma de fortalecer la estrategia de disuasión ante Corea del Norte. En ella, tras la reunión que los mandatarios sostuvieron en la Casa Blanca, acordaron que si Pyongyang usa su arsenal nuclear en contra de los aliados se enfrentaría a una respuesta nuclear y al “fin” de su régimen.
En respuesta, la hermana del líder norcoreano, Kim Yo Jong, afirmó que su país sigue convencido de que su estrategia de disuasión nuclear “debe perfeccionarse aún más”. Ante la agencia de noticias oficial KCNA, ella agregó: “Cuanto más se empeñan los enemigos en realizar ejercicios de guerra nucleares y cuantos más activos nucleares despliegan en la vecindad de la península de Corea, más fuerte se volverá el ejercicio de nuestro derecho a la autodefensa”. Además, comentó que el plan solo implicará “que la paz y la seguridad en el noreste de Asia y el mundo queden expuestas a un peligro más grave”.
Las declaraciones de la hermana de Kim indican que las tensiones militares en torno a la península de Corea podrían “escalar drásticamente a un nivel similar al de 2017″, dijo a la AFP Cheong Seong-chang, del Centro de Estudios sobre Corea del Norte del Instituto Sejong. El analista también dijo que estas palabras representan la “dura protesta de Pyongyang a las declaraciones de Biden de que el Norte se enfrentaría al fin del régimen si lleva a cabo un ataque nuclear”.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.