
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La polémica que rodea a Venezuela, un país con dos presidentes, le cobró factura a Nicolás Maduro. Su gobierno solicitó 5.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI) para atender la pandemia de coronavirus que llegó a Venezuela, donde ya hay más de 40 contagios desde el viernes 13 de febrero, cuando se informó del primer caso.
En una carta dirigida a la directora gerente del FMI, la búlgara Kristalina Georgieva, Maduro le pide «una facilidad de financiamiento por 5.000 millones de dólares del fondo de emergencia del Instrumento de Financiamiento Rápido». Esos fondos, escribió Maduro, «contribuirán significativamente para robustecer» los «sistemas de detección y respuesta» ante la pandemia, que hasta el momento ha causado 33 enfermos en Venezuela, sin fallecidos.
Ver más: Las consecuencias del cierre de frontera con Venezuela
Pero la solicitud fue rechazada: «Lamentablemente, el Fondo no está en condiciones de considerar esa solicitud», dijo a Efe un portavoz del FMI. «El compromiso -añadió- del FMI con los países miembros se basa en el reconocimiento oficial del Gobierno por parte de la comunidad internacional, como se refleja en la membresía del FMI. No hay claridad sobre el reconocimiento en ese momento».
Aunque el Gobierno de Maduro mantiene el control del territorio e institucional, medio centenar de países, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea, consideran al líder opositor Juan Guaidó como al legítimo mandatario del país suramericano.
La polémica relación con Venezuela Este auxilio solicitado por Maduro al FMI es el primero que gestiona Venezuela desde 2001. El organismo ha sido muy cuestionado en dos décadas de gobiernos chavistas y la última visita de una de sus misiones técnicas a Caracas fue en 2004.
El fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013) amenazó con romper con el ente multilateral en 2007, después de anunciar el pago de deudas pendientes, pero no llegó a dar ese paso. «A los venezolanos no nos hace falta estar yendo a Washington, al Fondo Monetario, ni al Banco Mundial, ni nada. Yo quiero formalizar la salida de Venezuela del Banco Mundial, del Fondo Monetario… de todo eso», señaló el entonces mandatario.
Ver más: El coronavirus llegó a Venezuela, un país lleno de calamidades
«En fin, vamos a retirarnos. Quiero firmar la cuenta esta noche y solicitar que nos devuelvan lo que nos corresponde», añadió el mandatario. «Ya no nos hace falta estar y tener, que si un representante allá. No queremos ni estar allí, y que nos devuelvan los reales, porque ahora nos deben. Allá tenemos unos realitos», dijo en referencia a la reciente cancelación total de la deuda que Venezuela mantenía con el Banco Mundial y que vencía en 2012.
Venezuela canceló todos sus compromisos con el FMI poco después de que Chávez asumiese la presidencia del país en 1999. El FMI cerró sus oficinas en Venezuela a finales del año 2006.
Coronavirus y economía destrozada La economía venezolana está hoy devastada por una crisis política y económica que en seis años ha reducido en dos tercios su PIB. Venezuela, en cesación de pagos, tiene limitado acceso a financiamiento y está jaqueada por sanciones de Estados Unidos, principal socio del FMI, que considera a Maduro un dictador. Como si sus males fueran pocos, Venezuela vio empeoradas aún más sus perspectivas debido al desplome de los precios del petróleo registrado desde la pasada semana.
Ver más: Maduro aprovecha crisis sanitaria mundial para quebrar cerco diplomático
«En este momento crucial y conscientes del alto nivel de contagio de esta enfermedad, seguiremos tomando medidas rápidas y enérgicas» que detengan su avance, dijo Maduro. «Estamos convencidos (de) que en coordinación permanente con la OMS (Organización Mundial de la Salud)» y con «apoyo entre los países del mundo podremos superar esta difícil situación», escribió el mandatario.
«Para el gobierno, el panorama cambió en 15 días», dijo a la AFP Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica. El gran problema del gobierno es el flujo de caja, apuntó Oliveros. El derrumbe del crudo le costaría a Venezuela un déficit de 6.000 millones de dólares y «eso es crítico», porque el margen de maniobra de Maduro es mínimo.
«Si a eso les sumamos la crisis del coronavirus, la situación se pone bien compleja», añadió. A los problemas económicos se suman las turbulencias políticas. La legitimidad de Maduro es desconocida por numerosos países, encabezados por Estados Unidos.