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Fukushima se tranquiliza

Tras el tsunami que afectó la central nuclear japonesa los trabajos de atención a la emergencia dieron un parte positivo.

16 de diciembre de 2011 – 09:58 a. m.

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Después de nueve meses de trabajo sin descanso, la central nuclear de Fukushima, una de las grandes preocupaciones del gobierno japonés después del terremoto y tsunami de este año, fue estabilizada. El trabajo de los técnicos en sus instalaciones se da de manera paralela a la avanzada remoción de escombros que los cuerpos de limpieza aplican en las ciudades afectadas por el desastre. El 11 de marzo fue el día en que un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter afectó el noreste del país y un tsunami devastó la costa. Muy cerca a la costa estaba la central nuclear, que desde entonces padece problemas de riesgo radiactivo en tres de sus seis reactores.

El primer ministro Japonés, Yoshihiko Noda, informó en una rueda de prensa que los reactores dañados habían llegado a un punto de “parada fría”, lo que significa que “hemos confirmado técnicamente que el agua de enfriamiento circula en forma regular y que la temperatura en el fondo de la vasija de los reactores se mantiene bajo los 100 grados centígrados», aseguró Noda.

Luego de las averías originadas por el tsunami, el material radiactivo de los reactores se calentó hasta el punto de alcanzar el grado 6 de un máximo de 7 que mide el riesgo de una crisis nuclear. Los sistemas de refrigeración que trabajan con agua estaban inservibles y el material radiactivo llegó a fusionarse en el fondo de los contenedores. Fue entonces cuando los técnicos de Tepco, la agencia operadora de la central, establecieron en junio pasado una hoja de ruta con tres fases: la primera consistía en instalar un sistema de enfriamiento autónomo que supliera las fallas del original. La segunda, recién lograda y anunciada por Noda, consistió en poner en marcha los sistemas y que estos dieran resultados y la tercera, que comenzará a partir de ahora, intentará descontaminar la zona.

Es una buena noticia, según dijo Takashi Sawada, vicepresidente de la Sociedad Japonesa de Energía Atómica, pero la incertidumbre sigue jugando su papel y sigue siendo una incógnita cuándo podría terminar la crisis. La radioactividad se ha disminuido de manera considerable después de alcanzar un máximo de 1.000 veces el nivel normal, pero todavía no hay garantías para el retorno de los cerca de 45.000 ciudadanos que tuvieron que ser evacuados en los 10 kilómetros que rodean la planta.

El primer ministro anunció que los técnicos seguirán trabajando «con todas sus fuerzas hasta el desmantelamiento» de los reactores. No es un tarea sencilla: la situación está controlada, puede reducirse ostensiblemente la contaminación, pero clausurar los reactores es una misión que podría extenderse por tres o cuatro décadas.

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