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La posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea en Libia parece estar ganando apoyos. La Liga Árabe, la OTAN, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y varios países europeos ven con buenos ojos la medida para detener los ataques del dictador libio, Muamar Gadafi, contra los manifestantes. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo muy cauto y dejó en manos de las Naciones Unidas tal posibilidad.
Según expertos estadounidenses, establecer una zona de exclusión aérea en Libia es una tarea compleja. El general James Mattis, jefe de las fuerzas norteamericanas en Oriente Próximo, aseguró que sería una operación de gran complejidad, que exige un considerable movimiento de recursos militares y, probablemente, el uso de la fuerza. El Pentágono informó que si se toma la decisión, deberán desplazar hasta las costas libias un portaaviones, un portahelicópteros y dos buques anfibios. El general Mattis explicó que para poder vigilar y controlar en condiciones de seguridad el espacio aéreo de Libia sería preciso anular sus defensas antiaéreas, y esto requeriría acciones militares de cierta envergadura.
Existen dos precedentes de la medida de exclusión aérea: Irak y Bosnia. En el primer caso, las zonas de exclusión fueron decididas por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, tras la guerra del Golfo para proteger las poblaciones kurda y chií que se sublevaron contra el régimen de Sadam Husein en 1991. En 1992 la volvieron a establecer con la misma excusa y en 1996 la extendieron al sur del país. En Bosnia-Herzegovina, el Consejo de Seguridad aprobó en 1992 una resolución para imponer la prohibición de vuelos en todo el país. Las matanzas en la guerra de los Balcanes llevaron a la OTAN a poner en marcha la zona de exclusión aérea en los cielos de Bosnia-Herzegovina en el año 1993. La zona de exclusión aérea se mantuvo hasta 1995. En ninguno de los dos casos los resultados fueron buenos.
La medida será estudiada hoy en el seno de la OTAN, pero Gadafi advirtió que responderá si eso sucede. El dictador libio aseguró en una entrevista con la televisión turca TRT que la imposición de una zona de exclusión aérea permitirá a los libios “percatarse de cuáles son las verdaderas intenciones (de las potencias): apoderarse del petróleo”, y que tomarán las armas para defender a su país. El dictador libio acusó además de “traidores” a los rebeldes y aseguró que responden tanto a las potencias occidentales como a la red islamista Al Qaeda.
Incluso ofreció una recompensa de 500.000 dinares libios (US$400.000) por la captura del presidente del Consejo Nacional Revolucionario Transitorio (CNTR), Mustafa Abdel Yali, ex ministro de Justicia.