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Artistas, representantes sindicales y líderes políticos de izquierda abrieron la movilización con una gran pancarta en la que se leía “Solidarios con Garzón”. “Garzón, amigo, el pueblo está contigo” y “Reclamamos justicia” eran las consignas de los manifestantes, entre los cuales muchos llevaban fotos de miembros de sus familias que fueron fusilados durante la Guerra Civil o el franquismo.
Garzón comenzó a investigar en 2006, a petición de las asociaciones de víctimas, la suerte de los 114.000 desaparecidos durante el franquismo, pero dos años después tuvo que renunciar a sus investigaciones por orden de la fiscalía, que temía el riesgo de una “inquisición” incompatible con un Estado de derecho.
Desde el martes, el juez enfrenta un juicio en el Tribunal Supremo de España, donde es acusado de abuso de poder y de haber infringido la ley de Amnistía votada en octubre de 1977, dos años después de la muerte de Francisco Franco, que impuso un pacto de silencio sobre los años negros de la Guerra Civil (1936-39) y de la dictadura (1939-75). Garzón podría ser condenado con una inhabilitación de hasta 20 años, lo que equivaldría al fin de su carrera judicial en España.
“Es el único que se ha atrevido a esclarecer estos crímenes”, afirmó Salseda de Luz Medel, de 50 años, quien portaba una foto de su abuelo, un republicano fusilado en 1940 y que fue enterrado en una fosa común.
Los Solidarios con Garzón, quien también está implicado en otros dos casos por ordenar escuchas ilegales en el marco de la investigación de una red de corrupción y por haber recibido dinero de empresas españolas para financiarse unos cursos en la Universidad de Nueva York, denuncian que hay una persecución política hacia el juez, que consiste en desprestigiarlo y silenciarlo abriéndole múltiples procesos judiciales.