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El general estadounidense Scott Miller, comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, salió ileso de un ataque con arma de fuego presuntamente perpetrado por talibanes contra los comandantes de seguridad en Kandahar, territorio afgano. Miller, quien era uno de los objetivos del asalto, se reunió con otros jefes militares de la zona para coordinar el esquema de seguridad para las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo sábado.
“Los principales blancos del ataque eran el general Miller y el director de seguridad de Kandahar (sur), el brutal general Abdul Raziq”, anunciaron los talibanes, según el centro estadounidense de vigilancia de grupos islamistas y extremistas Site. Sin embargo, un portavoz del Pentágono, el teniente coronel Kone Faulkner, aseguró que «el general Miller no era un objetivo». El ataque iba dirigido contra «el general Raziq y/o el gobernador» Zalmai Wesa, añadió. El general Raziq murió tras el ataque.
Considerado una pieza crucial del régimen frente a los insurgentes, a los que combatió sin cese, en la provincia de Kandahar, el general Raziq había sobrevivido hasta la fecha a varios atentados. En un discurso televisado, el presidente afgano, Ashraf Ghani, confirmó la muerte del «general Raziq y del jefe provincial del NDS», los servicios de inteligencia afganos. «Se desplegaron unidades de comandos para controlar la situación» en el lugar, añadió. Le puede interesar: OTAN pide miles de soldados más para Afganistán
En total, tres personas murieron, entre ellas un alto responsable de la policía afgana, y 12 resultaron heridas tras el tiroteo. Tres estadounidenses resultaron heridos en el tiroteo: un civil, un militar y un empleado de una empresa de seguridad privada, prosiguió el organismo. Según el centro de apoyo a los medios en Afganistán, el NAI, dentro de las fatalidades se encuentra un periodista.
El jefe de la policía en el sur de Afganistán, Abdul Nabi Ilham, y el gobernador de la provincia de Kandahar, Zalmai Wesa, resultaron heridos, informó el ministerio del Interior. Un responsable del hospital de Kandahar dijo a la AFP que varios dirigentes habían ingresado a urgencias. No pudo dar más precisiones por el momento.
«El autor de los disparos era uno de los guardaespaldas del gobernador. Fue abatido», afirmó a la AFP una fuente de seguridad en Kandahar. En su mensaje de reivindicación, los talibanes aseguraron que el autor del tiroteo era un «infiltrado».
Un fotógrafo de la AFP estaba presente en el lugar antes del ataque. «En cuanto salí del edificio empezó el tiroteo», declaró.
La campaña electoral se ha visto salpicada de atentados durante los mítines, lo que ha causado decenas de civiles muertos. Al menos 10 candidatos han muerto en ataques dirigidos contra ellos. El miércoles, un exgeneral del ejército afgano que había luchado contra los talibanes y se presentaba en la provincia de Helmand (sur) falleció en un atentado reivindicado por los talibanes. Lea también: ¿Por qué deben importarnos los atentados en Afganistán?
En un comunicado, el miércoles, los talibanes advirtieron a los profesores y a los directores de escuela de «no dejar transformar las escuelas en centros de voto». Les piden que «impidan que sus alumnos y sus colegas» participen en los comicios y en su organización, para que no resulten «heridos en los ataques de los muyahidines».
Las fuerzas de seguridad están en alerta después de que los talibanes y el Estado Islámico anunciaron que llevarían a cabo ataques. Para garantizar la seguridad en 5.000 colegios electorales, se desplegarán unos 54.000 miembros de las fuerzas de seguridad.