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El saliente primer ministro griego, Georgios Papandreu, del Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok), y el líder del partido derechista opositor Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, llegaron ayer a un acuerdo sobre quién será el nuevo primer ministro interino que reemplazará a Papandreu y dirigirá un nuevo gobierno de coalición transitorio destinado a rescatar a Grecia de su crisis fiscal. El nombre del nuevo ministro, así como los de los miembros del gobierno interino, se anunciarán hoy.
Fuentes del Pasok y del ND han indicado que el más opcionado para acceder al cargo de Papandreu es el exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) entre 2002 y 2010, Lucas Papademos, quien habría llegado ayer a Atenas para poner sus condiciones antes de asumir el cargo. El candidato sería avalado por ambos líderes, pues responde al perfil neoliberal demandado por los poderes financieros y, desde su puesto al frente del Banco de Grecia, de 1994 a 2002, fue quien supervisó los esfuerzos del país para unirse a la Eurozona.
El periódico griego Ta Nea afirmó que Papademos habría pedido un gobierno de más duración en caso de que él asuma como primer ministro, pues desea tener suficiente tiempo para aplicar las medidas con las que se cumplirán los acuerdos alcanzados con los socios europeos y se garantizará la entrega de la ayuda externa que Grecia requiere para no quebrar.
Papademos también habría pedido que la ND participara en el gobierno. Sin embargo, Samaras había indicado antes que “el gobierno de cohesión nacional será sólo para garantizar que se recibirá un tramo de crédito pendiente, asegurar el acuerdo de una quita del 50% de la deuda griega y de un paquete de ayuda de 130.000 millones de euros”.
El nuevo gobierno de coalición, además de significar la salida a una disputa aparentemente irreconciliable entre Papandreu y Samaras (mientras el primero condicionaba su dimisión a la previa creación del gobierno de coalición, el segundo exigía lo contrario), tendrá como función primordial aplicar el plan anticrisis con el fin de librar a Grecia de su deuda.
El plan de Bruselas, acordado el pasado 27 de octubre, prevé una ayuda total de 130.000 millones de euros (entre préstamos y garantías), así como una quita de 100.000 millones de euros de deudas en manos de los bancos, de un total de 350.000 millones. A cambio de esta ayuda, Atenas deberá someterse a un estricto plan de austeridad y quedar prácticamente bajo tutela extranjera.
La Eurozona y el Fondo Monetario Internacional exigen compromisos firmes del nuevo gobierno de coalición griego antes de desbloquear el próximo préstamo de 8.000 millones de euros, que constituye el último tramo del crédito concedido en mayo de 2010.
El gobierno de coalición deberá también iniciar el proceso para las elecciones legislativas, que se adelantaron para el 19 de febrero, en vez de realizarse durante la primavera boreal de 2013, como estaban previstas.
El mundo celebró los pasos que ha dado Grecia en los últimos dos días para evitar su quiebra. Estados Unidos, sumándose a los principales países europeos, felicitó a los griegos por el nuevo consenso alcanzado y urgió al próximo gobierno de coalición a actuar rápidamente y cumplir las condiciones establecidas por la Unión Europea para el rescate de su país.