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De nuevo, los narcotraficantes demuestran su inagotable imaginación a la hora de transportar droga. El miércoles, la policía mexicana se incautó de un enorme cargamento de cocaína en el puerto de Progreso. Lo curioso en esta ocasión es que la droga venía camuflada dentro de más de 20 tiburones congelados. “Estamos hablando de más de una tonelada de cocaína”, explicó Eduardo Villa, comandante de la marina.
El cargamento fue encontrado tras requisas con perros rastreadores y máquinas de rayos X. Los tripulantes del barco, que tenía como destino Estados Unidos, aseguraron que la extraña sustancia escondida dentro del cuerpo congelado de los tiburones era un preservativo.
La historia hizo recordar un episodio ocurrido en Perú hace cinco años, cuando las autoridades encontraron un cargamento de droga dentro de calamares gigantes. Los investigadores mexicanos no se sorprenden con los nuevos métodos usados por los delincuentes. Según explicaron, los carteles de la droga usan audaces maneras como comprimir el producto dentro de paquetes de papas fritas o enviarlo en camionetas custodiadas por osos vivos. También han encontrado cargamentos en perros vivos.