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“Si se dan las circunstancias y las actitudes adecuadas, incluso las situaciones más difíciles se pueden solucionar de forma pacífica”. Con este tono se dirigió este lunes F. W. de Klerk, ex presidente de Suráfrica, al auditorio que lo escuchó durante toda la mañana en el Foro de Liderazgo por la Paz, organizado por El Espectador.
En 1990, F. W. de Klerk inició negociaciones con Nelson Mandela y su partido, el Congreso Nacional Africano. Juntos desmantelaron las políticas del apartheid, crearon una nueva Suráfrica que no estuviera dividida por las fronteras raciales .
“En ocasiones la historia les proporciona a los líderes la oportunidad de negociar. Cuando las condiciones se encuentran maduras para iniciar el proceso, es responsabilidad de los jefes de Estado aprovechar esa ventana antes de que vuelva a cerrarse”. Son ventanas que, según De Klerk, también se pueden crear unilateralmente.
“¿Quién debe dar el primer paso? Si son asuntos que sólo el gobierno puede dictar, depende de su iniciativa. Pero las organizaciones opuestas al gobierno pueden modificar su posición. Si creen que llegó la hora de negociar, pueden tomar iniciativas”.
Recordó que desde la década de los 80 en Suráfrica los primeros contactos entre el gobierno y el Congreso Nacional Africano fueron secretos e informales . “La negociación toma muchas formas y puede ser estructurada o informal. Si se quiere una paz duradera, aun cuando se está ganando la guerra contra las fuerzas armadas ilegales, es importante llegar a un punto en el que se trace una línea y se tomen iniciativas para un nuevo futuro. A la reconciliación sólo se llega si las fuerzas involucradas en el conflicto se hablan”.
Subrayó la importancia de la confianza y la sinceridad para una negociación, pues ésta siempre estará plagada de crisis y aparentes callejones: “En nuestro caso fue fundamental tener una buena comunicación con la contraparte, abandonar nuestros mutuos estereotipos y la idea de que una de las partes puede imponer su voluntad sobre la otra. El equilibrio del poder es crucial. Si una parte puede conducir el proceso de negociación sin estar comprometida, irremediablemente fracasará. Son estas percepciones las que muchas veces determinan las exigencias y concesiones que los participantes realizan en la mesa de negociación”.
Si el proceso se sigue de manera estructurada, incluso se puede llegar a consensos sobre los puntos que alguna de las partes presenta como no negociables. Para ello, De Klerk señaló que es importante encontrar puntos generales en los que ambas partes coincidan y desarrollar el debate a partir de ellos.
“No hay soluciones fáciles para el tipo de problemas que enfrentan Colombia y Suráfrica”, añadió. “Tenemos una generación perdida que pasó su juventud en la guerra y no en la escuela. Aunque hay un tiempo para la guerra, luego se presentará la obligación de restaurar las fibras morales de una nación. Se debe crear un país que genere más oportunidades para la vida que para la muerte. Hay que luchar por la paz”, concluyó.
Las claves de la paz para Frederik W. de Klerk
“Se necesita un compromiso verdadero de las partes”.
“Ambas deben dejar de lado los estereotipos y sus propios sistemas de propaganda”.
“Es preciso que se generen puntos de acuerdo”.
“Se procede de lo general a lo específico, los principios generales han de ser filosóficos y las concesiones son necesarias”.
“Es preciso incluir a todo el que debe participar; a mayor participación, más posibilidades de éxito”.
“La paciencia y la tolerancia, en los momentos de crisis y frustración, son imprescindibles”.
“Aceptar que el conflicto es inherente a las relaciones humanas”.