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Cuando Guzmán fue capturado su organización tenía aproximadamente 1.450 hombres en su fuerza principal, 4.500 en sus fuerzas locales, 23.000 en sus fuerzas de base y 800 armas de guerra, según archivos hallados por la Policía en 1991. Su objetivo de instaurar el maoísmo en el país andino provocó un conflicto en el que murieron casi 70.000 personas.
Con la captura de Guzmán, el 12 de septiembre de 1992, y la detención de Óscar Ramírez Durand, Feliciano, el 19 de julio de 1999, el país creyó que Sendero había sido derrotado.
Sin embargo, el general de la Policía Nacional del Perú, Guillermo Bonilla, ha afirmado que Perú combatió a Sendero con una estrategia militar y olvidó enfrentarlo en el campo de la política, donde se mantiene “muy activo” tras abandonar la lucha armada.
Desde la prisión, Guzmán llegó a un acuerdo de paz para abandonar las armas, que no fue aceptado por los cabecillas de su organización, quienes hoy mantienen activa la captación de masas.
En los últimos años han surgido sectores próximos a Sendero Luminoso que defienden la amnistía para los condenados de ambos bandos durante el conflicto, como el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), que pretende integrarse a la vida política del país. Bonilla explicó que “la amnistía es otra de sus estratagemas para llegar al poder”.
Otro grupo armado que opera en la zona llamada Vraem (valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro), encabezado por antiguos miembros de Sendero Luminoso, está ahora aliado con el narcotráfico.
El presidente, Ollanta Humala, afirmó que no negociará y luchará hasta el fin para acabar con todos los remanentes de la organización terrorista.