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Hillary aprieta el acelerador

En doble jornada electoral, el voto latino dio triunfo a Clinton en Nevada donde el republicano Mitt Romney también ganó, mientras que en Carolina del Sur John McCain logró una victoria clave. Se acerca el decisivo estado de la Florida.

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Entre la noche del sábado y la madrugada de este domingo se llevaron a cabo dos nuevos episodios en la tenaz lucha por la presidencia de los Estados Unidos. La primera de éstas, en el soleado estado de Nevada donde el apoyo sindical parecía decisivo para un Obama, quien días atrás se había echado al hombro el apoyo de los trabajadores de los casinos. El respaldo público del sindicato culinario y sus 60.000 mil miembros parecía suficiente para ganar este reñido estado del oste del país, después de que una resolución de una corte estatal autorizara a los nueve precintos móviles de las Vegas, a realizar sus "caucus" dentro de los casinos, asegurando la participación de todos sus trabajadores. Sin embargo, el apoyo latino y el voto de las mujeres le dieron la victoria en estos precintos así con en el 51 por ciento del estado a la senadora por Nueva York, dejando a Obama con los crespos hechos en un cercano segundo lugar, con el 45 por ciento de la votación.

Y es que mucho se había hablado de la importancia que tendría el voto latino en las elecciones de Nevada y de su efecto dominó sobre otros estados cuya población hispana supera más del 15 por ciento de los votantes registrados. Terminada la contienda, las conjeturas se acabaron y los números hablaron claro. Un 64 por ciento por ciento del voto latino fue para Clinton mientras solo un 26 por ciento para Obama. Su plan de captura del voto hispano, conocido como "chips y salsa para todos", en el que enfatiza en su seguro universal de salud, temporalidad migratoria y reactivación económica, entregó sus primeros réditos. Así, Clinton aprieta el acelerador con miras a las próximas contiendas en Florida, California, Nueva York, Nueva Jersey y Nuevo México donde el voto latino será igual de importante.

Mientras tanto, para Obama la tarea no parece fácil, pues antes de luchar por el voto hispano tiene que lidiar con su gran dolor de cabeza, la comunidad afro americana, especialmente con las mujeres quienes nuevamente, con un 43 por ciento de la votación, demostraron que el apoyo a la ex primera dama está más cerca del género y no de la raza, como esperaría su campaña. Esto preocupa al senador por Illinois quien después de su inesperada victoria en Iowa, proyectaba un incremento del voto femenino afro americano. Es por eso que el próximo round de esta emocionante carrera electoral en el estado de Carolina del Sur, será muy importante para sus aspiraciones. El 43 por ciento de la población es de color. Si bien los seis puntos porcentuales que lo separaron de Clinton en Nevada no son significativos en materia de delegados, sí lo son en el respaldo que están recibiendo las dos candidaturas por parte de dos de los grupos, considerados como claves para la nominación demócrata. El voto latino y el de las mujeres afro americanas.

Mientras tanto, rezagado y en otra esquina del ring quedó el ex senador Jhon Edwars quien con un devastador 4 por ciento tuvo que pasar el trago amargo de otra derrota consecutiva, a tan solo días de las elecciones en Carolina del Sur donde tenía proyectado el despegue de su candidatura. Sin embargo, una derrota en el estado vecino de su natal Carolina del Norte parece ser inminente con el pasar de las horas. Las últimas encuestas lo dejan en un lejano tercer lugar con tan solo el 9 por ciento de la probabilidad de voto. De perder este 26 de enero, su candidatura cambiará inevitablemente de rumbo. Podría retirarse y dejar la lucha por la candidatura demócrata en manos de Hillary y Obama, o podría seguir en carrera y llegar a la convención del partido con el mayor número posible de delegados, para negociar con alguno de los dos punteros alguna victoria política, por pírrica que sea. Sería más lógico un eventual acercamiento a la candidatura de Obama que al de la abogada de sesenta años.

Por su parte, Mitt Romney, único candidato en hacer campaña en Nevada, junto al representante a la Cámara por Texas, Ron Paul, se alzó con una cómoda victoria, relegando al septuagenario John McCain y al baptista Mike Huckabee, quienes por razones de dinero y estrategia electoral pusieron todas sus baterías en las primarias de Carolina del Sur. Con el 51 por ciento de la votación, en un estado cuya cuarta parte de su población es de fe mormona, el ex gobernador de Massachussets sumó otros 18 delegados más en su carrera por la nominación del partido. Al día de hoy, Romney lidera la contienda con 68 delegados mientras que McCain lo sigue con 38.

Victoria clave de McCain

En la costa este, a más de dos mil millas de distancia, los resultados fueron otros. Con una altísima población de color y de fe evangélica, en otras palabras de conservadores radicales, Carolina del Sur fue el primer estado donde el republicano promedio se dejó escuchar. Si bien en el año 2000, Jhon McCain se desmoronó ante la apatía electoral de este valioso estado, ahora lo catapultó como uno de los candidatos a vencer en el "súper martes". Quizás esta victoria le de el impulso necesario para sacar de carrera en el estado de la Florida al ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani. Ultimo obstáculo para luchar cabeza a cabeza con Romney por la nominación del partido.

El mensaje de McCain después de ganar Carolina del Sur fue de victoria, pues a pesar del escaso margen que le dio le dio el triunfo sobre Mike Huckabee, tan solo 3 puntos porcentuales, demostró que tiene caudal electoral dentro del republicano promedio, aquel que se veía reacio a sus posturas moderadas en materia de inmigración. Esta vez no fueron los independientes los que le dieron el triunfo, como ocurrió en Nueva Hampshire, sino el corazón del partido como coinciden los analistas. Sin embargo, este éxito del fin de semana no le garantiza que se convierta en puntero, aún más cuando las finanzas de su campaña se acercan a saldos rojos. No en vano el veterano de Viet Nam sigue siendo el candidato de la seguridad nacional y de la guerra contra el terrorismo mientras todo el país comienza, al igual que los otros candidatos, a inclinarse por temas como el económico, en el cual McCain parece no tener mayor impulso.

Por su parte Huckabee con un cercano segundo lugar perdió donde no podía darse el lujo de hacerlo. Sus posturas radicales en materia de inmigración, seguridad nacional y en contra del aborto no le alcanzaron para llevarse un estado vital en sus pretensiones electorales. Pero fue sobre todo la iniciativa de reformar la constitución de acuerdo a la Biblia la que le jugó una mala pasada en Carolina del Sur. Esta derrota lo deja más necesitado que nunca, días antes de las primarias en la Florida, donde aparece en un tímido cuarto lugar en las encuestas.

Última oportunidad para Giuliani

Con una intensa campaña, de más de seis millones de dólares en publicidad en el estado de la Florida, Rudolph Guiliani se juega el todo por el todo en este estado sureño. De perder las primarias de este 29 de enero su estrategia de una campaña nacional y no focalizada como el resto de los candidatos se convertiría en una pena para quien el año pasado era considerado como el seguro nominado del partido republicano. Si bien las encuestas le dan un empate técnico con McCain, lo favorece el hecho que es el único candidato con un record impecable en lo que a reducción de impuestos se refiere, tema número uno en la agenda de los votantes republicanos en la Florida. Mientras que McCain y Huckabee han sido férreos opositores a los planes de reducción de impuestos, empezando por los del propio presiden Bush.

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