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Aunque se dice que hay concertación en el 95% de los puntos del Acuerdo de San José, diseñado por el mediador y presidente de Costa Rica, Óscar Arias, el diálogo está peor que el día que comenzó. Roberto Micheletti, presidente de facto, y Manuel Zelaya, presidente derrocado, se acusan mutuamente de los pocos resultados de las conversaciones. Mientras tanto, la incertidumbre en las calles crece. A diario se presentan manifestaciones a favor y en contra de Zelaya en varias ciudades del país. Según periodistas locales y corresponsales extranjeros en Tegucigalpa, la situación es tensa y cualquier incidente podría desatar una tragedia.
Tal vez la situación más dramática se vive en la Embajada del Brasil y su vecindario. Según denunció Ruy de Lima Casaes e Silva, diplomático brasileño ante la OEA, están siendo sometidos a constantes torturas. “Se trata de un ataque inhumano que se ha intensificado con el paso de los días”, aseguró. El embajador agregó que “las casas vecinas fueron evacuadas para facilitar los cortes de agua y luz, además del lanzamiento del gas lacrimógeno, ondas sonoras y potentes cámaras de luz”.