Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Por robar más que corazones la Policía italiana la detuvo. Ruby Robacorazones, piernas largas, elegancia, labios encantadores y muchos hombres detrás, fue a parar a la comisaría de menores de Milán. Una amiga brasileña, no menos guapa, la denunció por el robo de 3.000 euros y un collar de oro blanco de enorme valor comercial y sentimental. La Policía sólo hizo su trabajo.
El oficial de registro reportó el ingreso de Karima el Maroug a la comisaria. Fecha: 27 de mayo de 2010, edad: 17 años, profesión: bailarina, país de nacimiento: Marruecos. Estadía en Italia: ilegal. Ruby Rompecorazones estaba en serios problemas, pero una mano milagrosa la sacó del fango. A la comisaría había llamado un hombre importante quien le dijo al jefe de turno que la dejara salir, que se evitaran problemas. La joven era pariente del presidente de Egipto, Hosni Mubarak.
Después de seis meses de lo ocurrido aquella noche se sabe que en realidad no existe tal parentesco y que una dentista de nombre Nicole Minetti —tampoco menos guapa— la rescató.
“Tras salir ella me dijo que la ayuda llegó de Silvio (…), después me pasó el teléfono y él me dijo que no quería verme más”. Silvio era Silvio Berlusconi y ella, la ex dentista del Primer Ministro. Así relató Karima el Maroug su vuelta a la libertad ante la Fiscalía que analiza el caso y añadió que alguna vez, antes de estar presa, anduvo de fiesta en Villa San Martino, un hogar de recreo que Berlusconi, el hombre más rico de Italia, tiene en Arcore, a las afueras de Milán.
Un nuevo escándalo sexual, el más reciente, puso una vez más a Il Cavaliere en una situación difícil. A la memoria italiana regresaban las imágenes de los bacanales en Villa Certosa, otra de sus villas en la isla de Cerdeña, que el año pasado y desde el lente espía del fotógrafo Antonello Zappadu golpearon su imagen. Fue una ‘profanación’, dijo Berlusconi en aquella oportunidad. Mujeres desnudas que paseaban libremente a su lado y el de sus invitados ilustres, jóvenes que por agradar al Primer Ministro lo llamaban Papi.
Una vez más y desde todos los frentes volvieron a aparecer los nombres de Patrizia D’Addario, la prostituta que declaró haber recibido 1.000 euros por tener sexo con Berlusconi, y de Noemi Letizia, una joven de 18 años que precipitó su divorcio con Verónica Lario. Una vez más parecía que la libido incontrolable de la cabeza del gobierno italiano inundaba sus responsabilidades y una vez más el señalado atribuía sus pecados a la maquinaria conspiradora de la izquierda. “La izquierda no tiene gusto, ni siquiera cuando se trata de mujeres. Nuestras candidatas son más hermosas. En el Parlamento no hay comparación”.
Al tiempo que Ruby Rompecorazones desempolvó la vieja polémica, Nadia Macri (¿guapa?, por supuesto) declaraba en un tribunal de Palermo que Berlusconi llegó a pagarle 10.000 euros por tener relaciones con él y varios videos evidenciaron cómo, cuando se trata de mujeres, los controles de seguridad en Villa San Martino se hacen invisibles.
Entonces Silvio Berlusconi, como un gladiador romano, salió de nuevo al ruedo a enfrentar a la oposición, que no ha podido derrotarlo: “Si quieren archivar a Berlusconi, tienen que pedírselo al pueblo, no pueden hacerlo con una conjura de salón. Los italianos no lo permitirían”. / “Mejor sentir pasión por las mujeres hermosas que ser gay”. / “Nadie podrá cambiar mi estilo de vida, estoy orgulloso de él. Avanzo haciendo esfuerzos sobrehumanos, trabajando hasta las dos y media de la madrugada. Y sí, de vez en cuando, necesito una fiesta para distraerme”.
Hoy Berlusconi afirma que si ayudo a Ruby fue porque es “un hombre de buen corazón que ayuda a quien lo necesita”, pero en esta ocasión el escenario es diferente. Detrás del buen corazón de su Primer Ministro y las denuncias por su abuso de poder, Italia afronta una crisis severa. La producción industrial del país cayó un 2% en septiembre y la deuda pública se acerca a los dos billones de euros, algo así como el 120% del Producto Interno Bruto.
Además, los escándalos por cuenta de su selecto apetito sexual se suman a los dos procesos judiciales en los que está envuelto. Uno por falsificar un testimonio en un tribunal y otro por irregularidades en la compraventa de derechos televisivos de su grupo de comunicación, Mediaset.
Cada detalle hace que los días sean más oscuros para el Primer Ministro. El presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, un aliado de otros tiempos, pide su renuncia y amenaza con retirar su apoyo y el de cerca de 35 parlamentarios y 10 senadores que le son fieles, lo suficiente para que Berlusconi y su partido, Pueblo de la Libertad, pierdan la mayoría en el Congreso.
El panorama oscurece más porque en la Cámara la oposición presentó una moción de censura en su contra, que espera para ser votada en los próximos días y porque los analistas coinciden en que el gobierno se encuentra en estado de enfermedad terminal.
Ruby Rompecorazones, la despampanante, la bailarina, la joven que se dice amiga de ‘Silvio’ —con quien nunca ha tenido sexo según sus versiones— sirvió de detonante para una realidad crítica, el estilizado cuerpo que encarna la crisis italiana y la “decadencia moral” que fastidia a los opositores.
Quizá Il Cavaliere, involuntariamente, borre por momentos su constante sonrisa de magnate o tal vez se refugie en la idea de que por muy desfavorable que sea el desenlace, su reinado continuará en alguna villa, con una fortuna que asciende a los US$6.500 millones en patrimonio y cientos de mujeres jóvenes y guapas que estarán dispuestas a hacer de su vida un asunto más llevadero.