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¿Integración o desintegración suramericana?

Ayer, en la reunión de los Ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), realizada en Quito, Ecuador, se pudo constatar una vez más la dificultad de diálogo entre los presentes y una fuerte presión sobre Colombia por su acuerdo militar con Estados Unidos.

Beatriz Miranda
16 de septiembre de 2009 – 04:31 p. m.

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Se nota el respeto por la soberanía de Colombia con relación a la cooperación militar con Washington; sin embargo, el tema de las bases genera preocupaciones en la mayoría de los países suramericanos y reivindica tres medidas en el marco de la Unasur: transparencia, medidas de creación de confianza y garantías.

Este último punto —instrumento recurrente del derecho internacional público— ha sido sustituido por declaraciones evasivas de prensa que, en lugar de minimizar el conflicto, se prestan para una politización del tema. Todo esto ha conducido a un escenario en el cual se nota un aislamiento regional de Bogotá, acusada directa o indirectamente de privilegiar la cooperación militar y geopolítica con EE.UU. en detrimento de los intereses regionales.

Vale decir que el Gobierno de Álvaro Uribe sigue teniendo el respaldo de la mayoría de los colombianos, pues ven esa cooperación como un instrumento primordial para combatir al narcotráfico y las Farc.

Aunque Bogotá privilegia su relación con el norte, es imprescindible reiterar que su importancia estratégica y su peso de poder en la región siguen intactos, a pesar de su renuencia en mirar al sur como una opción importante en su estrategia de inserción regional e internacional. Colombia sigue como un vecino cordial y amable, pero distante.

Cuando se mira el avance que la integración suramericana ha dado en los últimos años, podríamos afirmar que mucho se ha logrado a pesar de la reticencia de algunos países a la posibilidad de una integración más profunda.

Se ha conseguido un cierto grado de cohesión en el bloque suramericano, se ha superado el bilateralismo provinciano que ha caracterizado la subregión y, además, se ha ido consolidando un bloque con poder potencial para profundizar la cooperación Sur-Sur y establecer una interlocución con los grandes polos internacionales.

Más allá de reacciones sobre presión —como la posibilidad de que Colombia se retire de Unasur—, se desea que la diplomacia regional logre aproximar el norte de Suramérica al sur de una vez, con su propia voz, mediante un organismo regional que apoye la construcción de un sistema internacional multilateral.

Profesora (PhD), Universidad Externado de Colombia.

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