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Enero 19: una cadena de ataques vuelve a sacudir el país. El primero se presentó en Baquba, a 60 km de Bagdad, cuando un kamikaze al volante de una ambulancia cargada con explosivos embistió la entrada principal de una base de las fuerzas de seguridad. Una hora y media más tarde, otro kamikaze hizo estallar su vehículo en medio de peregrinos chiitas en la localidad de Ghalbiya, aproximadamente a 20 km al oeste de Baquba. El saldo: más de 40 muertos y 50 heridos.
Enero 20: cerca de 50 personas fallecieron y 110 más quedaron heridas en varios atentados en Irak, incluidos dos ataques suicidas cerca de Karbala, al sur de Bagdad.
Este es el panorama que vivió esta semana Irak y que, según Bernard Olson, analista político en Londres, “sólo demuestra que el ejército iraquí, formado por las fuerzas lideradas por Estados Unidos, que invadieron Irak en 2003 para derrocar a Sadam Husein, tal vez sea incapaz de controlar el país tras el retiro previsto de las fuerzas estadounidenses dentro de menos de un año, la situación es preocupante, pues el país está tratando de formar un nuevo gobierno”.