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Jean Bertrand Aristide también quiere volver a casa. “En lo que a mí respecta, estoy dispuesto. Una vez más, expreso mi voluntad de salir (hacia Haití) hoy, mañana, en cualquier momento”, escribió el miércoles el ex presidente haitiano al Gobierno de Sudáfrica, que le brinda asilo político desde que fue obligado a abandonar el poder el 29 de febrero de 2004. El pueblo, argumenta, reclama su presencia y sus ojos, luego de seis cirugías, no podrían soportar un invierno más en África.
La carta de Aristide confirma el rumor que corrió por Puerto Príncipe desde el sorpresivo regreso, el domingo, del dictador Jean-Claude Duvalier. Sólo que a diferencia de Baby Doc Duvalier –que viajó a Haití utilizando un pasaporte diplomático–, Aristide no cuenta con una documentación válida que le permita volver. Por eso ha pedido la colaboración del Gobierno de René Preval: “Esperemos que las autoridades haitianas y el Gobierno de Sudáfrica entren en comunicación con el fin de hacer que eso suceda en los próximos días”. A ellos les ha dicho que el objetivo de su regreso es “servir a mis hermanas y hermanos haitianos como un simple ciudadano en el ámbito de la educación”.
Desde que el partido de Aristide, Lavalas, fue inhabilitado para participar en la primera vuelta presidencial del 28 de noviembre de 2010, en algunas paredes de Puerto Príncipe se lee: “Democracia sin Lavalas no es democracia”. Los resultados parciales de esas elecciones dieron como ganadores a la profesora Mirlande Manigat y al yerno del presidente Préval, Jude Celestin, quienes debían enfrentarse en una segunda vuelta el 16 de enero, que no se realizó. La Organización de Estados Americanos cuestionó el escrutinio y sugirió al Gobierno haitiano excluir a Celestin de la segunda vuelta e incorporar en su lugar al cantante Michel Martelly. El mandato de René Préval termina el próximo 7 de febrero.