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La chilena Karen Atala es famosa en el continente por ser la primera y única jueza en su país que declaró públicamente su condición de lesbiana. A raíz de esto, y de su vida en común con una pareja del mismo sexo, tuvo que librar una batalla jurídica hasta que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) obligó al Estado chileno a restablecer y respetar sus derechos. Antes de declarar públicamente su homosexualidad, Atala estuvo casada con el abogado Jaime López, con quien tuvo tres hijas. Fue López quien inició un pleito jurídico que llegó hasta la Suprema Corte chilena. Ante esta instancia afirmó que la decisión de Atala de reconocer públicamente su orientación sexual y vivir con una mujer afectaba el desarrollo psíquico y social de sus hijas, y solicitó que ellas estuvieran bajo su cuidado. La Corte le dio la razón y separó a Atala de sus tres niñas, con un argumento que cada día parece más arcaico: inhabilidad entre ser mamá y ser lesbiana, debido a que las menores podrían ser discriminadas por esa situación. Atala no se rindió. Habiendo agotado los recursos ante la justicia en su país, el 24 de noviembre de 2004 interpuso una demanda contra el Estado chileno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El 24 de febrero de 2012, la Corte IDH emitió una sentencia que es emblemática y que dejó precedentes muy importantes en el continente en materia de la igualdad de derechos de los homosexuales. El tribunal decidió que Chile había vulnerado los derechos de la jueza al quitarle a sus tres hijas en razón de su orientación sexual y ordenó que se las devolvieran. Además señaló que un derecho reconocido no puede ser negado o restringido, por ninguna razón y bajo ninguna circunstancia, por la orientación sexual de una persona. Hoy Karen Atala es integrante del directorio de la Fundación Iguales y sigue en la lucha por el pleno reconocimiento de la dignidad y los derechos de la población LGBTI. A partir de la sentencia del caso Atala vs. Chile, ¿cómo han cambiado la legislación y la percepción de la homosexualidad en su país? ¿Hay algún avance significativo? La legislación ha mejorado un poco: se dictó la ley anditiscriminatoria y se aprobó la unión civil. Pero aún falta la plena igualdad legal en muchos aspectos. Sobre la percepción de la homosexualidad, ahora se habla del tema; por ejemplo, algo bien simple, en las teleseries muestran parejas del mismo sexo. Eso demuestra que hay una apertura. ¿Es suficiente que se haya aprobado recientemente la unión civil en su país? Sin duda es un gran paso, dado que no existía unión civil para ningún tipo de pareja en Chile, era una institución inexistente. Pero es insuficiente. ¿Qué hace falta para que el Estado chileno brinde protección integral e igualitaria a la población LGBTI? Faltan muchas cosas. Primero, implementar el cumplimiento de la condena internacional en el caso Atala y Niñas contra Chile, en el sentido de que se implementen las capacitaciones permanentes a todos los funcionarios públicos y del Poder Judicial, en materia de diversidad sexual y derechos humanos, acompañada de políticas públicas y campañas de educación y sensibilización hacia la ciudadanía en general, para terminar con los prejuicios y estereotipos negativos que existen desde la sociedad mayor hacia las personas de la diversidad sexual. Esa es la base: educar. De ahí sigamos con reformas legales. ¿Qué derechos de la población LGBTI se están vulnerando en países como Chile y Colombia, entre otros, que no permiten el matrimonio igualitario, aunque permitan la unión civil entre parejas del mismo sexo? El matrimonio es la puerta de entrada a muchos y variados derechos que superan la institución matrimonial como tal. Por lo que el derecho primordial que se está violando a las personas LGBTI es el de la igualdad en todos sus ámbitos y, en el caso de las personas transexuales, peligra incluso el derecho más básico, el de la vida y la integridad corporal. Usted se ha dedicado al activismo en su país. ¿Qué logros ha alcanzado? ¿Cuál es su meta? Mi meta es lograr el pleno reconocimiento en dignidad de las personas de la diversidad sexual o LGBTI y, en consecuencia, lograr la plena igualdad jurídica. ¿Cuáles son las raíces profundas de la estigmatización de los homosexuales o de los hijos de homosexuales? La ignorancia, que es la base de los prejuicios. ¿Qué impacto cree usted que ha tenido la sentencia del caso Atala vs. Chile en la protección de la población LGBTI en el continente americano? Un potente impacto jurídico que ha traído cambios interpretativos jurisprudenciales que antes eran impensados: la Suprema Corte de la Nación Mexicana ha ampliado la institución del matrimonio a las parejas del mismo sexo, haciendo un trabajo de argumentación jurídica utilizando la herramienta interpretativa del Control de Convencionalidad, basado en los derechos humanos y tomando como antecedentes la sentencia de la Corte Interamericana en el caso Atala, por ejemplo. Y voy a citar lo resuelto: “Considerar que la finalidad del matrimonio es la procreación constituye una medida no idónea para cumplir con la única finalidad constitucional a la que puede obedecer la medida: la protección de la familia como realidad social (…). Como la finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual, ni que se enuncie como ‘entre un solo hombre y una sola mujer’. Dicha enunciación resulta discriminatoria en su mera expresión. (…) Así pues, bajo ninguna circunstancia se puede negar o restringir a nadie un derecho con base en su orientación sexual. Por tanto, no es factible hacer compatible o conforme un enunciado que es claramente excluyente”. Así quedó asentado en la tesis jurisprudencial 43/2015 (10a.) de esa Corte. En Colombia estamos en pleno debate sobre la legalización del matrimonio igualitario. ¿Por qué sería conveniente para un Estado de derecho adoptar una medida como esta? Siempre me gusta sacar a colación las palabras del que fuera presidente de España cuando se aprobó allá el matrimonio igualitario, José Luis Rodríguez Zapatero: “No estamos legislando, señorías, para gentes remotas y extrañas. Estamos ampliando las oportunidades de felicidad para nuestros vecinos, para nuestros compañeros de trabajo, para nuestros amigos y para vuestros familiares, y a la vez estamos construyendo un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”. Esas palabras lo dicen todo y me representan plenamente. En Colombia, cualquier decisión en esta materia se debe adecuar a los estándares interamericanos. ¿Qué ha dicho el sistema interamericano frente a los conceptos de “matrimonio” y de “familia”? La Corte Interamericana ha dicho que la Convención Americana no protege un único modelo de familia. Hago otra cita textual, del párrafo del resumen oficial de la sentencia: “la Corte observó que en la Convención Americana no se encuentra determinado un concepto cerrado de familia, ni mucho menos se define y protege sólo un modelo ‘tradicional’ de la misma. El concepto de vida familiar no está reducido únicamente al matrimonio y debe abarcar otros lazos familiares de hecho donde las partes tienen vida en común por fuera del matrimonio”. En Colombia se aprobó la adopción para parejas del mismo sexo, pero a medias, porque las parejas sólo pueden adoptar cuando la solicitud recaiga en el hijo biológico de su compañero o compañera permanente. ¿Cómo ve este avance en Colombia y cómo se ha avanzado frente a la adopción en su país? En mi país la ley de adopción es bastante restrictiva: la heteronormatividad es el non plus ultra, al encontrarse en la pirámide de la jerarquía para poder adoptar las parejas heterosexuales casadas. Así que cualquiera otra legislación sobre adopción es un avance. *¿Qué hace la Fundación Iguales?
Karen Atala hace parte del directorio de la Fundación Iguales, que tuvo una fuerte influencia en el impulso y las modificaciones que hicieron que se aprobara la Ley de Unión Civil en Chile, que permite que el estado chileno reconozca que las parejas del mismo sexo también son familias. Para lograr esto, Iguales tuvo un activo trabajo legislativo. Actualmente la Fundación está trabajando en conseguir una Ley de Identidad de Género que permitirá, entre otras, que las personas adecuen sus documentos de identidad a su vivencia de género. La Fundación lucha por la plena inclusión e igualdad de derechos entre todos/as los/as ciudadanos/as, por lo que también aboga por la adopción homoparental y el matrimonio igualitario.