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Joaquín el “Chapo” Guzmán es, sin duda, uno de los narcotraficantes más inteligentes que ha tenido que enfrentar México. Así lo han reconocido las autoridades de ese país, que en su perfil criminal destacan su facilidad para corromper funcionarios y burlar la vigilancia. Con una habilidad adicional: la construcción de túneles, sus máximos aliados. El viernes, el gigantesco operativo por tierra y aire desplegado en Sinaloa –su tierra natal, en donde se escondió luego de su espectacular fuga de la prisión del Altiplano a través de un sofisticado e iluminado túnel de 1.500 metros, cuya construcción contó con la complicidad de 70 funcionarios de la cárcel– estuvo a punto de frustrarse justo por una red de pasadizos subterráneos.
Las autoridades revelaron que el líder del cartel de Sinaloa estuvo a punto de huir por el sistema de alcantarillado de una casa ubicada en el barrio de Scally, tras un intenso tiroteo con las fuerzas de seguridad mexicanas. El Chapo, siempre hábil y escurridizo, logró evadirse por el drenaje, que lo llevó a un punto en donde se apoderó de un vehículo para llegar hasta el Hotel & Suites Doux, un estadero, en donde finalmente fue capturado, gracias a una llamada anónima que alertaba de movimientos “raros”.
Raúl Benítez Manaut, presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) y experto en seguridad de la Universidad Autónoma de México, le explicó a El Espectador qué sigue tras la captura.
¿No era Sinaloa el lugar más obvio para esconderse?
El Chapo no dejaba nada a la suerte. Su escape de la cárcel del Altiplano, el 11 de julio de 2015, fue una operación muy bien planeada, así como su fuga. El líder del cartel de Sinaloa se trasladó al llamado triángulo dorado (ubicado en los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa), una zona de montañas, de difícil acceso y en donde contaba con una red de apoyo inmensa.
¿Por qué se tardó seis meses la búsqueda y captura?
Esta operación fue rápida y bien planeada. Capturar a este hombre tan hábil, un maestro en la construcción de túneles y con unas bases de apoyo tan importantes, no era fácil. Al contrario de la opinión general, yo creo que se hizo en un tiempo prudente.
¿Qué papel tuvieron Estados Unidos y países como Colombia y Guatemala en la operación?
No se sabe bien el rol, pero de acuerdo con fuentes del gobierno mexicano, esto fue una creación absoluta de la Armada de México, que preparó toda esta operación con mucha independencia. Los colombianos fueron a México a contar sus experiencias y a discutir sobre la metodología, pero no lo capturaron. La inteligencia de la Armada mexicana es la mejor de muchos países de América Latina.
Pero Colombia es reconocida por exportar su experiencia en temas de seguridad…
Claro que sí. Pero fíjese, la diferencia con la captura de Pablo Escobar, a él lo agarran muerto, un logro a medias. Al “Chapo” lo apresan vivo, así que el éxito es total.
Otros analistas mexicanos reconocen que desde que se escapó el “Chapo”, EE.UU. activó su sistema satelital para intervenir comunicaciones celulares. Dicen que México estaba muy vigilado.
Ese sistema satelital tiene mucha fuerza en la frontera norte de México, en Baja California y Sinaloa, en donde se activó hace diez años. En los últimos meses sí se intensificó, al igual que el uso de drones y de otras tecnologías con asesoría de Estados Unidos.
¿El siguiente paso es la extradición a EE.UU. del capo?
No se ha hablado de eso, el presidente, Enrique Peña Nieto no ha dicho nada del tema. Además Joaquín el Chapo Guzmán tenía un amparo de extradición que pusieron sus abogados en noviembre.
Es decir que ¿no lo pueden extraditar?
El amparo es un derecho que tienen todos los mexicanos. Yo creo que sí será extraditado, pero el gobierno no debe apresurarse con ese tema. La extradición será posible sólo si el proceso documental se hace correctamente, no se pueden cometer errores, porque si no, Guzmán podría evitarla. Si se hace mal, el capo puede demorar el proceso con una apelación del amparo. Yo creo que Estados Unidos ya lo solicitó y el gobierno debe estar preparando la documentación. El “Chapo” será extraditado si se hacen bien las cosas, sin afanes.
México ya se negó a extraditarlo en otras ocasiones…
Hoy en México hay una opinión muy favorable a la extradición del “Chapo”, para que se vaya pronto a Estados Unidos. Antes teníamos algo que llamamos “nacionalismo judicial” y era que los delincuentes tenían que ser castigados primero en México. Ahora no opera, los mexicanos quieren que se vaya lo más pronto posible.
Esta es una bocanada de aire fresco para el presidente Peña Nieto, que no la estaba pasando bien desde la fuga del “Chapo”.
Consiguió en un día el capital político que le fue esquivo durante años de gobierno: restauró la imagen de eficacia de su administración en un día.