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Fue disidente durante la ocupación alemana en Polonia. Y reclusa cinco años en el campo de concentración de Ravensbruk donde, como recordara décadas después, dejaban que las embarazadas tuvieran los bebés y luego los quemaban para evitar que el aborto las hiciera menos productivas. Se trata de Wanda Poltawska, quien tiene 88 años. Dice que gracias a un vicepárroco polaco, de nombre Karol Wojtila, dejó “de sentirse culpable por haber sobrevivido a aquellas mujeres”.
Hace unos meses, en el libro Recuerdos de Beskidy, Poltawska reveló los contenidos de cinco décadas de correspondencia íntima con quien consideró un miembro más de su familia, su confidente, el papa Juan Pablo II. “Ibas paso a paso junto a mi sacerdocio, participaste desde hace tantos años en el descubrimiento del significado de estos valores, participaste de manera creativa. No puedes decir que no ves un lugar para ti”, se lee en uno de los apartes del libro, que han despertado los rumores de un posible retraso en el proceso de beatificación del difunto pontífice.
Las cartas deberán ser analizadas por el relator en el proceso de beatificación de Juan Pablo II, aunque su encargado, Daniel Ols, insistió esta semana que en ningún momento el libro ha entorpecido su trabajo. Sin embargo, afirmó que “se debe trabajar bien, con sumo cuidado”.
En entrevistas, Poltawska ha afirmado que su amigo siempre estuvo de acuerdo en la publicación póstuma de estas misivas y que incluso ha entregado muchas de ellas a la causa de su beatificación.