
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Después de sostener guerras simultáneas en dos países, la administración del presidente Barack Obama mira hacia un futuro en el que la participación militar de Estados Unidos en diferentes conflictos será menor.
En un discurso dado en la ceremonia de graduación de la academia militar West Point, la más importante de su tipo en Estados Unidos, el mandatario aseguró que el liderazgo de su país no está en discusión, pero la forma de lograrlo sí: la doctrina Obama incluye una dosis más alta de diplomacia y cooperación, por encima de la intervención militar. Todo esto, al menos, hasta que acabe su mandato en 2016.
El después de la guerra
Después de más de una década en guerra, con conflictos en dos frentes, la política exterior norteamericana, al menos bajo la óptica de Obama, será un ejercicio de equilibrio entre el uso de la fuerza y la diplomacia, con un notable énfasis en la segunda. En su discurso durante la graduación de West Point, el mandatario señaló que “sólo porque tengamos el martillo más fuerte no significa que todos los problemas son un clavo”. Y añadió que “una estrategia que involucra invadir cualquier país que alberga redes terroristas es ingenua e insostenible”, en una clara referencia a la doctrina de la administración Bush, durante la cual se armaron las guerras de Irak y Afganistán, ambas con dudosos resultados, por decir lo menos. El camino de Estados Unidos, al menos hasta 2016, entonces parece dar marcha atrás a la participación militar en varios escenarios. El foco será, ahora, el control del terrorismo en África y Oriente Medio.
La salida de Afganistán
En línea con la disminución de la participación militar en diferentes frentes, Obama fijó para 2016 la salida de las tropas de combate de Afganistán. Hoy 32 mil efectivos estadounidenses permanecen en suelo afgano. Para el próximo año deberá haber máximo 9.800 soldados y para finales de 2015 quedarán 4.900. En 2016 sólo quedarán una fuerza mínima para proteger la embajada en Kabul y un pequeño contingente de asesores militares.
El movimiento ha sido duramente criticado por líderes republicanos, quienes aseguran que la salida, descrita como intempestiva, pondrá en riesgo los logros de seguridad ganados con más de 10 años de guerra.
El foco en África y Oriente Medio
Obama asegura que las mayores amenazas de seguridad no provienen de países sino de las células terroristas que hoy operan en territorios como Siria o Nigeria. El énfasis militar de Estados Unidos estará en el control de estas amenazas. Para tal fin, Obama anunció la creación de una especie de fondo para asistir en labores antiterroristas a países como Yemen o Malí. El fondo contará con al menos US$5.000 millones para financiar estas operaciones. El mandatario prometió encontrar lugar en el presupuesto federal de su país para estos recursos.
El capítulo sirio
Aunque en el discurso no se anunciaron pasos concretos para solucionar la guerra en Siria, lo dicho por el presidente Obama deja ver que puede haber mayor ayuda de los militares bajo su mando a grupos de oposición sirios.
La asistencia, aunque no fue discutida públicamente, podría incluir el entrenamiento militar de la oposición en países vecinos a Siria, así como más participación de las operaciones de la CIA en el país, de acuerdo con algunos reportes de prensa. Siria, al igual que varios puntos de África, es un lugar de preocupación para la administración Obama debido al incremento de grupos extremistas que participan en la guerra.