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Desde un centro electoral, una joven llamada Nada vota porque no quiere irse del Líbano, como han hecho muchos libaneses por las crisis que atraviesa el país, y muestra su esperanza de que los comicios parlamentarios, los primeros en nueve años, traigan cambios.
«Bajo de mi casa a votar porque no quiero dejar mi país (…). He venido aquí para votar por el pueblo y porque quiero que la gente no vote por razones religiosas, sino por la sociedad civil», asegura a Efe desde el centro electoral para chicos y chicas de Ras Beirut, en el oeste de la capital libanesa.
Nada busca que el nuevo paraguas de partidos de Kuluna Watani (Todos por mi Patria), surgido del descontento del pueblo libanés y que además apuesta por un Líbano secular, consiga algunos escaños y pueda desbancar a los grandes partidos que han dominado el Parlamento.
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Líbano celebra hoy sus primeras elecciones parlamentarias en casi una década, después de tres mandatos prorrogados debido a la inestabilidad política en el pequeño país de Oriente Medio.
Más de 3,5 millones de libaneses están convocados a las urnas para elegir a 128 diputados, de los cuales 64 serán cristianos y otros 64 musulmanes. A partir de ese momento, comenzará el recuento de votos y, según lo previsto, los primeros resultados se darán en la medianoche de hoy, domingo.
Solo tuvieron que pasar veinte minutos después de la apertura del centro de Ras Beirut cuando han empezado a entrar las primeras mujeres para elegir a sus candidatos, que votaban en la primera planta del colegio.
En algunos de los centros de votación, el acceso se ha convertido en una barrera para las personas de edad avanzada o con discapacidades.
Por esta razón se ha repetido la imagen de electores con dificultades ayudados por las fuerzas de seguridad libanesas, que revisaban uno por uno a cada persona que entraba en el centro.
Incluso el Ministerio del Interior ha pedido perdón por este hecho y ha prometido tomar medias en próximas citas electorales.
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Dalal Hassanein, del partido Kuluna Beirut -que integra la formación de Kuluna Watani-, declaró a Efe: «Desafortunadamente, esta es la primera vez que voto porque nuestros actuales partidos políticos han prorrogado durante mucho tiempo las elecciones».
Desde un colegio greco-ortodoxo en el distrito de Beirut 2, señala que votará por «la sociedad civil» y espera que «todos elijan lo mismo» porque quieren un país en el que el Parlamento trabaje para ellos, «no para segmentos específicos de la sociedad o de la religión».
Las fuerzas armadas han reforzado la seguridad y han blindado por completo las calles de Beirut, creando un caos de vehículos en las calles de la capital.
Filas de coches haciendo campaña por sus partidos políticos abarrotan las vías públicas con personas ondeando banderas y pidiendo a gritos que sus compatriotas vayan a las urnas.
La jefa de la misión electoral de la Unión Europea (UE), la eurodiputada española Elena Valenciano, recordó en una rueda de prensa que está prohibido que los grupos políticos hagan campaña a menos de doscientos metros de los colegios.
A pesar de que, según ella y las autoridades libaneses, solo ha habido «incidentes menores y sin importancia» en todo el territorio libanés, la diputada ha dicho que los partidos políticos se han situado «muy cerca de los colegios de votación».
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La bandera amarilla del grupo chií libanés Hizbulá, quien puede llevarse muchos de los votos de los electores y considerado «terrorista» por varios países, ha sido una de las más vistas.
De esa formación, Ghazi Remmo, un vendedor beirutí de 44 años, afirma a Efe que ha votado por ellos porque el grupo ha enseñado a los libaneses «a conservar el país, a defender la patria y no hacer daño a nadie».
Ali Omeirat, de 27 años, que también votó por el mismo partido, apunta que «después de nueve años de injusticia y sin que haya ocurrido nada en este país, hemos ido para pedir con los votos el cambio. Y ojalá cambie».